Celia Cruz con La Sonora Matancera es un álbum de Celia Cruz lanzado en 1960. Grabado en Grabado en La Habana, Cuba, en los estudios de la compañía Seeco durante 1959, en un momento en que Celia Cruz ya era una figura consolidada en la radio y los cabarets, pero buscaba expandir su repertorio más allá de la guaracha tradicional.. Producción a cargo de Rogelio Martínez. Escuchalo completo en LyricStream.
Hacia 1960, Celia Cruz era la voz femenina más potente de la música cubana, pero su carrera como solista aún buscaba un rumbo propio tras su salida de la Sonora Matancera. Poco a poco surgió como un proyecto que la mostraba más versátil, alejándose del son montuno puro para explorar boleros y canciones con arreglos orquestales más pulidos. Las sesiones se realizaron en La Habana con músicos de sesión de primer nivel, muchos de ellos provenientes de la orquesta de Bebo Valdés, y con la producción de Rogelio Martínez, quien buscaba capturar la intimidad de su voz sin perder la energía bailable.
El disco abre con la emblemática Poco a poco, una guajira que se convirtió en su carta de presentación internacional, y destaca por la inclusión de temas como Mi vida es cantar y El yerberito moderno, donde la percusión y los metales dialogan con su registro cálido y desgarrado. La colaboración con el pianista y arreglista Pedro Jústiz, conocido como Peruchín, le dio al álbum una textura única, mezclando el tumbao afrocubano con toques de jazz. Canciones como No me mires a los ojos revelan una faceta más sentimental, mostrando que Celia no solo era guaracha, sino también dolor y nostalgia.
Poco a poco marcó un punto de inflexión en la carrera de Celia Cruz al demostrar que podía sostener un álbum completo como solista, allanando el camino para su posterior exilio y consagración en Estados Unidos. En Cuba, el disco fue recibido como una obra de madurez, aunque su verdadero legado se consolidó décadas después como un documento sonoro de la transición de la música popular cubana antes de la Revolución. Hoy es considerado un tesoro de la era dorada del son, no solo por la calidad de las interpretaciones, sino por capturar la esencia de una artista que, pese a las adversidades, nunca dejó de cantar.