Kabaret es un álbum de Patricia Kaas lanzado en 2008. Grabado en Grabado en los estudios de París y Bruselas durante 2007 y principios de 2008, en un momento en que Patricia Kaas buscaba reinventarse tras una década de éxitos y giras internacionales.. Producción a cargo de Pascal Obispo y Pierre Jaconelli. Escuchalo completo en LyricStream.
Patricia Kaas llegaba a Ma blessure tras un período de reflexión personal y profesional, luego de haber explorado sonidos más pop en trabajos anteriores. El álbum surgió de su colaboración con el cantautor y productor Pascal Obispo, quien le propuso un giro hacia un pop rock más crudo y emocional. Las sesiones se realizaron principalmente en los estudios ICP de Bruselas y en el estudio Davout de París, con un equipo reducido de músicos que buscaban capturar la intensidad de sus interpretaciones en vivo. La cantante, conocida por su voz grave y su estilo teatral, quería plasmar en este disco las heridas sentimentales de una mujer madura, alejándose de los arreglos orquestales de sus inicios.
El sonido de Ma blessure se caracteriza por guitarras eléctricas prominentes, bases rítmicas contundentes y una producción más directa que en discos anteriores, con influencias del rock francés de los años ochenta y del chanson contemporáneo. Canciones como la homónima Ma blessure y Elle voulait jouer cabaret se convirtieron en himnos de su repertorio, mostrando una faceta más vulnerable y poderosa a la vez. La colaboración con el guitarrista y compositor Pierre Jaconelli aportó texturas rockeras que contrastan con baladas intimistas como Je ne sais pas. Destaca también la participación del baterista y percusionista Laurent Faucheux, cuyo trabajo rítmico le da un pulso casi cinematográfico al álbum.
Aunque no alcanzó las ventas masivas de sus primeros trabajos, Ma blessure fue recibido por la crítica como un regreso a la esencia artística de Patricia Kaas, consolidando su estatus como una de las voces más auténticas de la canción francesa. El disco marcó un punto de inflexión en su carrera al demostrar que podía evolucionar sin perder su identidad, y canciones como Je ne sais pas se convirtieron en favoritas de sus conciertos en vivo. Su legado reside en haber mostrado una faceta más cruda y personal de la artista, alejándose del brillo comercial para conectar con un público que buscaba emociones genuinas. En el contexto de la música francesa de fines de los 2000, este álbum reafirmó la vigencia de la chanson moderna con influencias rock, inspirando a nuevas generaciones de cantautoras.