Padania es un álbum de Afterhours lanzado en 2012. Grabado en Grabado en 2011 y principios de 2012 entre el estudio de la banda en Milán y el 'Studio 73' en Reggio Emilia, durante un período de renovación interna donde Afterhours buscaba despojarse de su faceta más oscura para abrazar un sonido más directo y visceral.. Producción a cargo de Manuel Agnelli. Escuchalo completo en LyricStream.
Afterhours llegaba a 2012 tras una década de exploraciones sonoras que los habían consolidado como la banda más inquieta del rock italiano. Con 'Carne fresca', Manuel Agnelli y los suyos decidieron romper con la producción pulida de discos anteriores y volver a la inmediatez del directo, grabando en sesiones intensas y casi sin sobregrabaciones. El álbum nació de la necesidad de capturar la energía cruda de sus conciertos, con un sonido seco y sin concesiones que reflejaba el hartazgo social y político de la Italia de entonces. La banda se encerró en el estudio con la idea de hacer un disco que sonara a carne viva, a sudor y a urgencia.
El sonido de 'Carne fresca' es una vuelta al rock más primario, con guitarras afiladas, una sección rítmica demoledora y la voz siempre al borde del colapso de Agnelli. Canciones como 'La verità che ricordavo' y 'Il sangue è fatto per scorrere' se convirtieron en himnos instantáneos, mientras que la colaboración con el productor norteamericano John Agnello (quien mezcló el disco) le dio un brillo sucio y poderoso. El álbum también incluye una versión de 'Padania' de los CCCP, reinterpretada con una furia punk que subraya el compromiso político del grupo. Cada tema parece una herida abierta, una declaración de guerra contra la apatía.
'Carne fresca' fue recibido como un latigazo en la escena italiana, ganándose elogios por su honestidad brutal y su capacidad para canalizar la rabia de una generación. El disco consolidó a Afterhours como referentes indiscutibles del rock alternativo en Italia, y su influencia se sintió en bandas más jóvenes que buscaban un sonido menos complaciente. Más de una década después, sigue siendo un testimonio de cómo el rock puede ser un arma política y emocional, un álbum que no envejece porque su furia sigue siendo necesaria.