El Tri es un álbum de El Tri lanzado en 1980. Grabado en Grabado en 1980 en los estudios de Churubusco, Ciudad de México, durante un período de transición para Alex Lora y los exintegrantes de Three Souls in My Mind, quienes buscaban redefinir su sonido tras la disolución del grupo original y abrazar una identidad más rockanrolera y contestataria.. Producción a cargo de Alex Lora y el ingeniero de sonido Armando Nava. Escuchalo completo en LyricStream.
Tras la separación de Three Souls in My Mind en 1979, Alex Lora y Rafael Salgado decidieron formar una nueva agrupación con músicos frescos, adoptando el nombre de El Tri como un homenaje a su pasado y una declaración de principios. Este álbum homónimo, lanzado en 1980, fue grabado en los estudios Churubusco con un presupuesto limitado pero con una energía desbordante que capturaba el espíritu del rock urbano mexicano de la época. La banda, compuesta por Lora en voz y bajo, Salgado en armónica, Sergio Mancera en guitarra, Pedro Martínez en batería y Arturo Labastida en saxofón, buscaba conectar con las calles y las luchas del pueblo.
El sonido de 'El Tri' es crudo, directo y profundamente arraigado en el blues y el rock and roll, con letras que narran la vida cotidiana de los barrios marginados de la Ciudad de México. Canciones como 'Triste Canción' y 'El Niño Sin Amor' se convirtieron en himnos de una generación, mientras que 'Chilango Ingobernable' sentó las bases de su estilo irreverente y contestatario. La producción es minimalista pero efectiva, destacando la armónica de Salgado y la voz rasposa de Lora, sin grandes adornos pero con una honestidad brutal que definió su propuesta.
Este disco marcó el inicio de una de las carreras más longevas del rock en español y estableció a El Tri como la voz de los desposeídos y los inconformes. Su impacto cultural fue inmediato en el underground mexicano, y con el tiempo se convirtió en un clásico de culto que influyó a bandas posteriores de rock urbano y alternative. Aunque no fue un éxito comercial masivo en su momento, su legado perdura como la semilla de un movimiento que reivindicó el rock como herramienta de crítica social en un México en transformación.