Y que quede claro... es un álbum de La Arrolladora Banda El Limón lanzado en 2002. Grabado en Grabado en 2002 en los estudios de Disa Records en Guadalajara, Jalisco, durante un periodo de consolidación para La Arrolladora Banda El Limón, que ya era una de las agrupaciones más sólidas de la música de banda sinaloense.. Producción a cargo de Jorge Alberto Prado. Escuchalo completo en LyricStream.
Para el año 2002, La Arrolladora Banda El Limón ya se había ganado un lugar privilegiado en la escena de la banda sinaloense, con una trayectoria que combinaba tradición y modernidad. El álbum 'Y que quede claro...' surgió como la continuación natural de su éxito previo, buscando reforzar su identidad sonora y emocional. La grabación se realizó en los estudios de Disa Records en Guadalajara, bajo la dirección del experimentado productor Jorge Alberto Prado, con la alineación clásica de la banda que incluía a René Camacho en la dirección musical y a vocalistas como Saúl Martínez y Armando Valenzuela.
El sonido del disco se caracteriza por una mezcla de arreglos de trompetas potentes y un ritmo de tambora quebradizo, con canciones que alternan entre la alegría del baile y la melancolía de las letras de desamor. Temas como 'El sinaloense' y 'La mesa del rincón' se convirtieron en himnos instantáneos, mientras que la colaboración con el compositor y cantante Lupillo Rivera en 'Ni que estuvieras tan buena' añadió un toque de picardía y complicidad. La producción limpia y el equilibrio entre baladas y canciones movidas reflejan la madurez del grupo.
Este álbum consolidó a La Arrolladora Banda El Limón como una de las bandas más queridas y respetadas del género, extendiendo su influencia más allá de las fronteras de Sinaloa. 'Y que quede claro...' se convirtió en un clásico instantáneo de la música de banda, con canciones que aún resuenan en fiestas y radiodifusoras, marcando un antes y después en la forma de entender la lírica del desamor dentro del regional mexicano. Su legado perdura como un testimonio de la fuerza emocional y la calidad interpretativa de una agrupación que supo capturar el alma popular.