¿Dónde Jugarán las Niñas? es un álbum de Molotov lanzado en 1997. Grabado en Grabado entre 1996 y 1997 en los estudios El Dorado de Los Ángeles, California, y en los estudios Sonic Ranch de Tornillo, Texas, en un momento en que Molotov buscaba romper con las convenciones del rock en español y consolidar su propuesta irreverente y políticamente incorrecta.. Producción a cargo de Gustavo Santaolalla y Molotov. Escuchalo completo en LyricStream.
Molotov llegó a ¿Dónde Jugarán las Niñas? como una banda underground que ya había causado revuelo en el circuito de rock mexicano con su demo y su energía contestataria. El disco surgió de la necesidad de canalizar su furia contra el sistema político y social mexicano, y se grabó en sesiones intensas donde el cuarteto trabajó con el productor Gustavo Santaolalla, quien les dio libertad para explorar un sonido crudo y experimental. Las grabaciones se realizaron en Los Ángeles y Tornillo, Texas, con la participación de músicos invitados como el baterista de hip hop y el bajista de funk que ayudaron a darle una textura única a cada tema.
El sonido del álbum es una mezcla explosiva de rap metal, punk, funk y rock alternativo, con letras cargadas de humor negro y crítica social que se convirtieron en himnos de una generación. Canciones como 'Gimme tha Power' y 'Voto Latino' se volvieron insignias del descontento juvenil, mientras que 'Puto' y 'Molotov Cocktail Party' mostraron la capacidad de la banda para combinar grooves pesados con coros pegajosos. Las colaboraciones destacadas incluyen a la cantante argentina Celeste Carballo en 'Apocalipsis Zombi' y al rapero chileno Tiro de Gracia en 'Cerdo', lo que amplió el alcance regional del disco.
¿Dónde Jugarán las Niñas? no solo fue un éxito comercial en México y América Latina, sino que se convirtió en un símbolo de la rebeldía juvenil de finales de los noventa, desafiando la censura y abriendo camino para que el rock en español abordara temas políticos sin tapujos. Su legado perdura como uno de los discos más influyentes del rock mexicano, al demostrar que el humor y la provocación podían ser herramientas poderosas para la crítica social, y al inspirar a bandas posteriores a usar el género como vehículo de protesta. Hoy se le recuerda como un clásico atemporal que sigue vigente por su energía y su mensaje contestatario.