Que de Raro Tiene es un álbum de Vicente Fernández lanzado en 1982. Grabado en Grabado en 1982 en los estudios de CBS México, en un momento en que Vicente Fernández consolidaba su reinado en la música ranchera tras el éxito de discos como 'El Tahúr' y 'El Rey', con la producción de Eduardo Magallanes y arreglos que mezclaban la tradición del mariachi con una orquestación más pulida.. Producción a cargo de Eduardo Magallanes. Escuchalo completo en LyricStream.
En 1982, Vicente Fernández ya era una figura indiscutible de la música ranchera, habiendo trascendido la sombra de su ídolo Javier Solís y consolidando un estilo propio. El álbum 'Tápame Los Ojos' surgió en un momento de madurez artística, cuando el cantante buscaba explorar letras más íntimas y románticas sin perder la potencia de su voz. Las sesiones se realizaron en los estudios de CBS en la Ciudad de México, con el experimentado productor Eduardo Magallanes al frente, quien supo equilibrar la fuerza del mariachi con arreglos de cuerdas que daban un toque cinematográfico. El disco se grabó con el Mariachi México de Pepe López, una agrupación que ya había trabajado con Fernández en varias producciones anteriores.
El sonido de 'Tápame Los Ojos' se caracteriza por una orquestación más densa y romántica que en discos previos, con violines y trompetas que envuelven la voz de Fernández en un manto de pasión. La canción que da título al álbum, compuesta por el colombiano D.R.A., se convirtió en un clásico instantáneo, con su famoso estribillo 'Tápame los ojos, no quiero ver la noche que se acerca'. Otras piezas destacadas son 'La Diferencia', un bolero ranchero que muestra la versatilidad del cantante, y 'Me Vas a Extrañar', una desgarradora interpretación que se volvió himno de desamor. El álbum no cuenta con colaboraciones de otros artistas, pero la química entre la voz de Fernández y el mariachi es impecable.
El impacto de 'Tápame Los Ojos' fue inmediato: se convirtió en uno de los discos más vendidos de 1982 en México y América Latina, reafirmando a Vicente Fernández como el máximo exponente de la música vernácula. La canción homónima se volvió un clásico de las bodas y las serenatas, y su frase 'tápame los ojos' se incorporó al imaginario popular como símbolo de entrega amorosa. Este álbum marcó un punto de inflexión en la carrera de 'El Charro de Huentitán', mostrando que podía modernizar el sonido ranchero sin traicionar sus raíces. Hoy se considera un trabajo esencial para entender la evolución del género en los años ochenta, y sigue sonando en las radiodifusoras y plataformas digitales como testimonio de un arte que no envejece.