Susana Baca es un álbum de Susana Baca lanzado en 1997. Grabado en Grabado en Lima, Perú, durante 1996 y principios de 1997, en un momento en que Susana Baca ya era una voz consagrada de la música afroperuana pero buscaba una proyección internacional que reivindicara las raíces negras del país.. Producción a cargo de Greg Landau. Escuchalo completo en LyricStream.
A mediados de los años 90, Susana Baca era una figura central en el rescate de la música afroperuana, pero aún no había alcanzado el reconocimiento global que merecía. David Byrne, fundador del sello Luaka Bop, la descubrió en un festival y quedó fascinado por su voz y su repertorio, lo que llevó a producir este disco homónimo como parte de la serie de música del mundo del sello. Grabado en Lima bajo la producción de Greg Landau, el álbum contó con músicos locales de la talla del guitarrista Lucho González y el percusionista Juan Medrano Cotito, quienes aportaron una base rítmica sólida y sensible. Fue una apuesta por llevar los cantos tradicionales, los landós y los festejos a un público internacional sin perder la esencia íntima de la cultura afroperuana.
El sonido del disco es un equilibrio entre la tradición y la modernidad: las percusiones ancestrales dialogan con arreglos sutiles de guitarra y vientos, mientras la voz de Baca, profunda y llena de matices, se convierte en el eje narrativo. Canciones como 'María Lando', un landó que habla sobre el trabajo de las mujeres afrodescendientes, y 'Todos vuelven', una zamba con aires nostálgicos, se volvieron himnos de su carrera. La colaboración con el guitarrista peruano Lucho González aporta texturas de jazz y bossa nova, mientras que la participación del grupo de percusión Perú Negro refuerza la raíz festiva en temas como 'Caras lindas'. Es un álbum que no necesita adornos excesivos porque cada nota respira la historia de una comunidad.
Este disco fue un parteaguas para la música peruana: colocó a Susana Baca en el mapa mundial como la primera artista afroperuana en ganar un Grammy Latino años después, y abrió las puertas a toda una generación de músicos de color en Perú. Su impacto cultural radica en que visibilizó una herencia africana que había sido marginada en la narrativa nacional, convirtiendo el landó y el festejo en símbolos de orgullo. Hoy es considerado un clásico indispensable, no solo por su calidad musical, sino por ser un testimonio de resistencia y belleza que sigue inspirando a nuevas audiencias.