Backless es un álbum de Eric Clapton lanzado en 1978. Grabado en Grabado entre 1977 y 1978 en los Olympic Studios de Londres y los Criteria Recording Studios de Miami, en un período en que Eric Clapton buscaba distanciarse del blues rock directo de sus primeros discos solistas para explorar un sonido más pulido y melódico, influido por su reciente colaboración con Bob Dylan y su creciente interés en el soft rock y el pop adulto contemporáneo.. Producción a cargo de Eric Clapton y Glyn Johns. Escuchalo completo en LyricStream.
Tras el éxito de su álbum 'Slowhand' en 1977, Eric Clapton se encontraba en un momento de estabilidad personal y artística, alejado de las adicciones que marcaron su carrera temprana. 'We're All the Way' surgió como un proyecto paralelo mientras grababa material para su siguiente disco, con la idea de rendir homenaje a sus influencias del country rock y el folk, géneros que había abrazado en sus años con Derek and the Dominos. Las sesiones se realizaron en Londres y Miami, con la participación de músicos de sesión como el tecladista Dick Sims y el baterista Jamie Oldaker, quienes aportaron una base rítmica sólida y sutil. El álbum fue concebido en un ambiente relajado, con Clapton experimentando con arreglos de cuerdas y armonías vocales que hasta entonces no había explotado a fondo.
El sonido del disco se caracteriza por una producción limpia y cristalina, con guitarras acústicas y eléctricas entrelazadas en texturas suaves, lejos de la furia del blues. La canción que da título al álbum, 'We're All the Way', es una balada nostálgica escrita por el compositor Don Williams, que Clapton transforma en un himno de resignación amorosa con un solo de guitarra contenido pero emotivo. Otras pistas destacadas incluyen 'If I Don't Be There by Morning', un tema de Dylan que Clapton aborda con un groove cadencioso y armonías country, y 'The Core', un blues lento que recuerda sus raíces pero con un enfoque más refinado. Las colaboraciones se limitan a su banda estable, aunque se nota la influencia de los arreglos de cuerdas de Del Newman, quien trabajó con artistas como Cat Stevens y Paul McCartney.
Aunque 'We're All the Way' no alcanzó el impacto comercial de sus álbumes anteriores, se convirtió en un disco de culto entre los seguidores de Clapton por su intimidad y coherencia estilística. Representa un puente entre el sonido setentero de Clapton y la dirección más pop que tomaría en los ochenta, y es valorado por críticos como una muestra de su madurez como intérprete y arreglista. Su legado radica en demostrar que el guitarrista podía brillar sin recurrir a exhibiciones virtuosas, priorizando la atmósfera y la emoción sobre la pirotecnia técnica. Hoy se considera una joya oculta en su discografía, esencial para entender la evolución de un músico que siempre supo reinventarse.