We Too Are One es un álbum de Eurythmics lanzado en 1989. Grabado en Grabado a lo largo de 1988 y principios de 1989 en los estudios The Church de Londres y en el estudio privado de Dave Stewart en Crouch End, durante un período de transición en que la dupla buscaba reinventar su sonido tras el éxito masivo de 'Savage'.. Producción a cargo de David A. Stewart y Annie Lennox. Escuchalo completo en LyricStream.
A finales de los ochenta, Eurythmics se encontraba en una encrucijada creativa: Annie Lennox y Dave Stewart venían de un agotador ciclo de giras y querían explorar territorios más oscuros y personales. 'Put the Blame on Me' nació de sesiones improvisadas en el estudio de Stewart, donde la pareja decidió trabajar sin presiones comerciales, invitando a músicos de sesión como el baterista Olle Romo y el bajista Chucho Merchán. El disco fue grabado en Londres con la intención de capturar la energía cruda de las jam sessions, alejándose del pulido pop electrónico de sus trabajos anteriores.
El álbum se sumerge en un soul rock de texturas ásperas, con guitarras funk y una sección rítmica prominente que contrasta con los sintetizadores atmosféricos que caracterizaron a la banda. Canciones como 'Put the Blame on Me' y 'Don't Ask Me Why' destacan por la voz desgarrada de Lennox, mientras que 'You Hurt Me (So I Hurt You)' cuenta con un solo de saxofón del invitado Courtney Pine. La producción de Stewart y Lennox privilegia los arreglos orgánicos, con coros gospel y percusiones en vivo que evocan a los grandes estudios de Memphis.
Aunque no repitió el éxito masivo de 'Sweet Dreams (Are Made of This)', 'Put the Blame on Me' es considerado por la crítica como un giro valiente hacia la madurez artística, influyendo en el brit soul de los noventa. El disco demostró que Eurythmics podía prescindir de los hits radiales para explorar emociones complejas, y su legado reside en haber inspirado a bandas como Massive Attack y Portishead a fusionar electrónica con soul. Es una obra que merece ser reivindicada como un puente entre el pop ochentero y la introspección noventera.