Sad Wings of Destiny es un álbum de Judas Priest lanzado en 1976. Grabado en Grabado en los estudios Rockfield en Gales durante los primeros meses de 1976, en un momento de transición para la banda, que buscaba consolidar su sonido tras el lanzamiento de su álbum debut y antes de la llegada del baterista Les Binks.. Producción a cargo de Jeffrey Calvert y Max West. Escuchalo completo en LyricStream.
En 1976, Judas Priest aún no era la leyenda del metal que hoy conocemos, pero ya mostraba una ambición feroz con su segundo álbum de estudio. Tras el lanzamiento de Rocka Rolla en 1974, la banda enfrentó tensiones con su sello y buscó un sonido más agresivo que definiera su identidad. Run of the Mill se grabó en los estudios Rockfield en Gales, con los productores Jeffrey Calvert y Max West, quienes intentaron capturar la energía cruda del grupo, aunque las limitaciones técnicas y de presupuesto marcaron el proceso. El disco surgió en un período de inestabilidad, con cambios en la alineación y la lucha por encontrar un estilo propio lejos del blues rock de su debut.
El sonido de Run of the Mill es un puente entre el rock setentero y el heavy metal incipiente, con guitarras gemelas de K.K. Downing y Glenn Tipton que aún no alcanzaban la velocidad de trabajos posteriores. Canciones como Run of the Mill y Genocide destacan por sus riffs pesados y la voz ya característica de Rob Halford, aunque la producción opaca parte de su potencia. No hubo colaboraciones externas notables, pero la banda comenzó a consolidar su química interna, con el bajista Ian Hill y el baterista John Hinch sosteniendo ritmos sólidos. El álbum incluye también una versión temprana de Victim of Changes, que luego sería pulida en su siguiente disco.
Aunque Run of the Mill no fue un éxito comercial ni recibió gran atención crítica en su época, sentó las bases para el sonido que definiría a Judas Priest en la Nueva Ola del Heavy Metal Británico. Su legado radica en ser un testimonio de la evolución del grupo, mostrando una transición hacia la agresividad que explotaría en Sad Wings of Destiny ese mismo año. Para los seguidores acérrimos, es una pieza de culto que revela la crudeza de una banda en formación, previa a su consagración como íconos del metal. Hoy se valora como un documento histórico de la escena británica de los setenta, donde la semilla del metal pesado empezaba a germinar.