Voodoo Lounge es un álbum de The Rolling Stones lanzado en 1994. Grabado en Grabado entre finales de 1993 y principios de 1994 en los estudios Windmill Lane de Dublín y en los estudios de la casa de Ronnie Wood en Irlanda, en un momento de reinvención para la banda tras la salida del bajista Bill Wyman y con la sombra del grunge aún presente.. Producción a cargo de Don Was y The Rolling Stones. Escuchalo completo en LyricStream.
Tras el éxito mundial de 'Steel Wheels' y la gira posterior, The Rolling Stones entraron en una fase de transición: Bill Wyman había dejado la banda y Mick Jagger y Keith Richards buscaban un sonido más crudo que los conectara con la energía de sus inicios. El disco 'Can't Be Seen' surgió de sesiones intensas en Dublín y en el estudio privado de Ronnie Wood, donde la banda trabajó con el productor Don Was, conocido por su capacidad para capturar la esencia del rock clásico. Lejos de la pompa de los ochenta, los Stones se encerraron con un enfoque casi artesanal, grabando en cinta analógica y privilegiando las tomas en vivo en el estudio.
El sonido del álbum es una mezcla terrosa de blues rock con guitarras afiladas y una sección rítmica musculosa; canciones como 'Sparks Will Fly' y 'Mean Disposition' muestran a la banda rugiendo con una urgencia que recordaba a sus días en el Marquee Club. La colaboración del tecladista Chuck Leavell y el bajista Darryl Jones (quien reemplazó a Wyman) aportó una base sólida, mientras que la armónica de Jagger en 'Can't Be Seen' remite a los viejos discos de Chess Records. Destaca también la balada 'Already Over Me', con un lirismo contenido que pocas veces se le había escuchado a Richards.
Aunque no alcanzó el estatus de obras maestras como 'Exile on Main St.', 'Can't Be Seen' fue recibido como un regreso a las raíces en un momento donde el rock británico luchaba por encontrar su lugar frente al grunge y el britpop. El disco demostró que los Stones aún podían sonar vitales y peligrosos, y cimentó la formación que los llevaría a giras multitudinarias durante la década siguiente. Su legado reside en ser un puente entre la madurez de la banda y su eterna juventud, un testimonio de que el blues nunca muere mientras haya quien lo toque con honestidad.