Grabado íntegramente en Los Ángeles mientras Alice seguía sumergido en una nube de confusión personal, este álbum fue concebido como un trabajo de 'rock and roll puro' sin las pretensiones conceptuales de sus obras pasadas. El ambiente en el estudio era de una libertad anárquica, con Alice y el bajista Erik Scott tomando las riendas de la producción para crear canciones de forma rápida y casi impulsiva, buscando una inmediatez que reflejara su estado mental del momento, esquivando cualquier intento de pulido comercial excesivo.
El sonido es una amalgama de pop-punk hiperactivo, New Wave y hard rock deshilachado, caracterizado por letras cargadas de un humor absurdo y juegos de palabras constantes en pistas como 'I Am the Future' y 'Zorro's Ascent'. No hay baladas, solo canciones rápidas con guitarras afiladas y una producción muy seca que enfatiza la voz casi hablada de Alice, creando un disco que suena sorprendentemente moderno y alejado de los clichés del rock de estadios de principios de los ochenta.
Zipper Catches Skin es a menudo ignorado incluso por el propio Alice, pero representa un momento de creatividad pura e inalterada, libre de las presiones de las listas de éxitos. Su importancia reside en su originalidad y en la valentía de un artista que, incluso perdido en sus propios laberintos, seguía siendo capaz de escribir canciones inteligentes y diferentes a todo lo que se hacía en ese momento, manteniendo viva la llama de la provocación intelectual.