Con su primer contrato con una gran discográfica bajo el brazo, Anthrax se encerró en los Pyramid Sound Studios para grabar el álbum que los lanzaría al estrellato mundial. El proceso fue una explosión de confianza creativa donde Joey Belladonna se consolidó como una de las voces más brillantes del metal, mientras el grupo perfeccionaba su técnica compositiva para crear himnos que fueran tan rápidos como memorables, buscando 'propagar la enfermedad' de su música por cada rincón del planeta.
Musicalmente, el disco es una exhibición de thrash metal melódico y preciso, destacando cortes inmortales como 'Madhouse', 'A.I.R.' y 'Medusa'. El sonido es vibrante, con una producción que resalta el doble bombo revolucionario de Charlie Benante y los coros enérgicos que se convertirían en marca de la casa, creando una atmósfera de urgencia y diversión metalera que mostraba a una banda en pleno dominio de su arte y capaz de crear estribillos que se quedaban grabados a fuego en la mente del oyente.
Spreading the Disease es ampliamente considerado uno de los álbumes definitorios del thrash metal de los ochenta. Su legado reside en haber equilibrado la agresividad con la accesibilidad radiofónica a través de la calidad técnica y vocal, abriendo el camino para que el género entrara en la rotación de la MTV y consolidando a Anthrax como una fuerza imparable y vital en la historia del rock duro contemporáneo.