En el punto álgido de su popularidad tras el éxito de su última película, Barbra regresó al estudio para grabar un álbum que celebrara su estatus de icono invencible de la cultura pop. El proceso fue una búsqueda de la vitalidad urbana y la excelencia técnica, buscando capturar la esencia de una mujer que se sentía capaz de volar sobre las listas de éxitos con una música que fuera el reflejo exacto de su fuerza, su deseo y su elegancia inquebrantable, resultando en una obra de una calidez y una fuerza absolutamente reconfortantes que mostraba a una líder en total control de su arte.
Musicalmente, el disco es una mezcla vibrante de pop melódico, soft rock de estadio y destellos de soul elegante, destacando en temas como 'My Heart Belongs to Me', 'Superman' y la emotiva 'New York State of Mind' de Billy Joel. El sonido es inmenso, nítido y cargado de una elegancia metálica impresionante, con una producción de Gary Klein que resalta cada matiz de su voz en arreglos que se sienten tanto modernos como atemporales, creando una atmósfera de triunfo y maestría sonora que capturó el corazón de millones de fans con una fuerza y una clase absolutamente arrolladoras.
Streisand Superman fue un éxito rotundo que mantuvo a Barbra en lo más alto de la industria, logrando el certificado de platino y reafirmando su posición como la voz más importante del planeta. Su importancia reside en haber sabido mantener el nivel de excelencia artística en un momento de dominio absoluto, dejando una huella de audacia sonora y maestría interpretativa que ha seguido marcando el camino de su carrera hacia una madurez de respeto inigualable, recordándonos a todos que ella siempre sería la heroína eterna de la canción popular.