Para 1966, Gordon Lightfoot ya no era simplemente el trovador de las tabernas de Toronto que había cautivado a Ian & Sylvia y a Albert Grossman; era un compositor en plena efervescencia creativa, cuyas canciones comenzaban a ser versionadas por leyendas como Johnny Cash y Peter, Paul and Mary. 'Lightfoot!' fue su segundo álbum de estudio, y llegó apenas un año después de su debut homónimo, en un momento en que el folk eléctrico de Dylan y The Byrds sacudía los cimientos de la escena. Sin embargo, Lightfoot, fiel a su instinto, no buscó la revolución sino la consolidación de un sonido propio que bebía del folk canadiense, del country de Nashville y de la introspección lírica de los poetas del norte. Las sesiones se realizaron en los legendarios estudios de Columbia en Nashville, un entorno que le imprimió al disco un aroma a madera pulida y bourbon, lejos del bullicio del Greenwich Village. Acompañado por músicos de sesión que habían trabajado con Bob Dylan y Johnny Cash, Lightfoot grabó canciones que ya eran himnos en la escena folk canadiense, pero que aquí adquirieron una dimensión más orquestada y pulida, sin perder la crudeza emocional de su voz grave y sus letras melancólicas.
El sonido de 'Lightfoot!' es un puente entre la tradición folk de los Apalaches y la sofisticación del country-pop que dominaría la década siguiente, con arreglos de cuerdas que envuelven la guitarra acústica de Lightfoot como una niebla matutina sobre los lagos de Ontario. Canciones como 'The Way I Feel' y 'Canadian Railroad Trilogy' —esta última una épica de siete minutos que narra la construcción del ferrocarril transcontinental— muestran a un compositor que ya dominaba el arte de contar historias con la precisión de un novelista y la musicalidad de un trovador. La colaboración con el productor John Court fue clave para lograr ese equilibrio entre intimidad y grandiosidad, y la presencia de músicos como Charlie McCoy en la armónica y el bajista Norbert Putnam añadió una textura terrosa que contrasta con los arreglos de cuerdas de Anita Kerr. El álbum también incluye versiones tempranas de clásicos como 'Song for a Winter's Night', cuya atmósfera de soledad y esperanza se convierte en el corazón palpitante del disco. Lo que hace especial a 'Lightfoot!' es esa capacidad de sonar al mismo tiempo íntimo y universal, como si cada canción fuera una carta escrita desde una cabaña en el bosque pero dirigida a todo el mundo.
Aunque 'Lightfoot!' no alcanzó el éxito comercial arrollador de sus trabajos posteriores, fue el álbum que consolidó a Gordon Lightfoot como una voz imprescindible dentro del folk norteamericano, demostrando que se podía ser tan lírico y profundo como los poetas de la costa este sin perder el arraigo en la tierra y el clima del norte. Su impacto cultural radica en haber llevado la narrativa canadiense —con sus vastos paisajes, su historia ferroviaria y su melancolía invernal— a un público estadounidense que hasta entonces asociaba el folk con los campos de algodón y las rutas del Mississippi. El legado del disco es doble: por un lado, inspiró a una generación de cantautores canadienses como Joni Mitchell y Neil Young a abrazar sus propias historias sin disculpas; por otro, estableció un estándar de artesanía lírica que pocos han igualado. Hoy, 'Lightfoot!' se escucha como un documento de un momento en que el folk aún podía ser íntimo y grandioso al mismo tiempo, y donde una canción sobre un ferrocarril podía competir con los himnos de protesta de la época. Cada escucha revela nuevas capas de significado, como un bosque que cambia con las estaciones, y eso es lo que lo convierte en un disco esencial para entender no solo a Lightfoot, sino el alma misma de la música americana.