En 1962, Herbie Hancock era un músico de formación clásica que había pasado sus primeros años profesionales tocando con figuras como Coleman Hawkins y Donald Byrd, pero aún no había lanzado un disco como líder. Fue Byrd quien lo llevó a la atención de Alfred Lion, el fundador de Blue Note, y le consiguió una audición que terminaría en un contrato. 'Takin' Off' se grabó en una sola sesión, el 28 de mayo de 1962, en el estudio de Rudy Van Gelder, un espacio sagrado para el hard bop y el soul jazz. Hancock llegó con un cuarteto de ensueño: Freddie Hubbard en trompeta, Dexter Gordon en saxo tenor, Butch Warren en contrabajo y Billy Higgins en batería, músicos que ya eran leyendas en ciernes. La química fue instantánea, y el disco capturó la energía de una banda que sonaba como si hubiera tocado junta durante años, aunque apenas se conocían antes de esa tarde.
El sonido de 'Takin' Off' es un puente perfecto entre el hard bop tradicional y el soul jazz emergente, con Hancock desplegando un piano que alterna entre el groove funky y la sofisticación armónica. La canción más emblemática es 'Watermelon Man', un tema con un riff hipnótico y un ritmo contagioso que se convertiría en un estándar del jazz y luego en un éxito del funk cuando Mongo Santamaría la versionó. Otras joyas como 'Three Bags Full' y 'The Maze' muestran la habilidad de Hancock para escribir melodías accesibles pero con giros inesperados, mientras que 'Empty Pockets' y 'Driftin'' revelan su alma bluesera y su capacidad para crear atmósferas. La interacción entre la trompeta ardiente de Hubbard y el saxo terroso de Gordon es sencillamente electrizante, con Hancock orquestando desde el piano como un director de orquesta en miniatura.
Aunque en su momento 'Takin' Off' fue bien recibido por la crítica especializada, su verdadero impacto se sintió con el tiempo, cuando 'Watermelon Man' se convirtió en un himno que cruzó fronteras raciales y geográficas. Este disco marcó el debut de un compositor que cambiaría la música popular para siempre, fusionando el jazz con el funk y la electrónica en las décadas siguientes. Además, estableció a Blue Note como la casa de los jóvenes talentos más audaces del momento, allanando el camino para que Hancock experimentara sin miedo. Hoy, 'Takin' Off' se escucha como la declaración de principios de un genio que llegó para quedarse, un álbum que respira la alegría y la urgencia de una generación que buscaba nuevos horizontes sonoros.