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Álbum de estudio

El Pintor

Interpol
📅 2014🎙 Grabado en los estudios Electric Lady de Nueva York durante la primavera y el verano de 2014, en un momento de reinvención para la banda tras la partida del bajista Carlos D y el regreso a sus raíces neoyorquinas.🎛 Interpol y Miti Adhikari
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Interpol llegaba a El Pintor en un momento de profunda transformación. Tras la abrupta salida de Carlos D, su emblemático bajista, la banda quedó reducida a un trío, y Paul Banks, que ya había asumido el bajo en giras anteriores, decidió tomar las riendas del instrumento en el estudio. El título del álbum, un anagrama de 'El Pintor' que remite a 'Interpol', no solo juega con las letras sino que sugiere una autorreflexión: la banda se reencuentra consigo misma a través de su propio nombre. Las sesiones de grabación se llevaron a cabo en los míticos Electric Lady Studios de Nueva York, santuario del rock neoyorquino donde antes grabaron desde Jimi Hendrix hasta David Bowie, y en los Stratosphere Sound de la ciudad, con el productor Miti Adhikari al mando. El ambiente era de una intensidad casi ritual: las guitarras de Daniel Kessler y Banks se entrelazaban en el calor húmedo del verano neoyorquino, mientras Sam Fogarino martillaba sus tambores con una precisión que recordaba a los días más oscuros de Turn on the Bright Lights. Fue un proceso catártico, donde la ausencia de Carlos D se convirtió en una oportunidad para que Paul Banks explorara un registro más grave y profundo en el bajo, dándole al sonido una textura más densa y orgánica.

El sonido de El Pintor es un regreso a la esencia oscura y angular del primer Interpol, pero con una madurez que solo dan los años y las cicatrices. Las guitarras de Daniel Kessler cortan el aire con riffs que son a la vez melódicos y ásperos, mientras que el bajo de Paul Banks, ahora más presente que nunca, teje líneas hipnóticas que recuerdan a Joy Division pero con un pulso más latino y sensual, como en la canción 'Everything Is Wrong'. Temas como 'All the Rage Back Home' abren el disco con una urgencia casi punk, con un estribillo que se clava en la memoria, mientras que 'My Desire' es un ejercicio de tensión y liberación que podría haber salido de Antics. La producción de Miti Adhikari, conocido por su trabajo con bandas como The National, le da al álbum una claridad que no sacrifica la atmósfera: cada capa de guitarra, cada eco de la batería, cada susurro de la voz de Banks está colocado con precisión quirúrgica. No hay colaboraciones externas, lo que refuerza la sensación de que este es un disco hecho por un trío que se mira a los ojos y se entiende sin palabras. La balada 'Tidal Wave' muestra a un Interpol vulnerable, casi romántico, pero sin perder esa elegancia sombría que los define, y el cierre instrumental de 'The Depths' sugiere que la banda no teme explorar territorios más abstractos. Es un álbum que suena a Nueva York de noche, a calles mojadas, a farolas parpadeantes, a la soledad de una ciudad que nunca duerme.

El Pintor llegó en un momento crucial para la música independiente estadounidense, justo cuando el post-punk revival parecía agotado y las bandas de la década anterior luchaban por encontrar su lugar. Interpol, lejos de repetirse, demostró que podían reinventarse sin traicionar su esencia, y este álbum se convirtió en un puente entre su legado inicial y su madurez artística. Críticos y fans lo recibieron con los brazos abiertos, y canciones como 'All the Rage Back Home' se convirtieron en himnos de una generación que buscaba autenticidad en un mundo cada vez más digitalizado. El disco no solo consolidó a Interpol como una de las bandas más consistentes de su era, sino que también influyó en una nueva ola de grupos que buscaban ese sonido oscuro pero accesible, desde bandas como The War on Drugs hasta el revival del post-punk en el Reino Unido. Además, El Pintor demostró que la ausencia de un miembro fundador no era el fin, sino una oportunidad para que la banda se redefiniera: Paul Banks asumió el bajo con tal convicción que muchos olvidaron que no era su instrumento original. Hoy, casi una década después, el álbum sigue siendo una pieza clave en la discografía de Interpol, un testimonio de su resiliencia y de cómo el arte puede nacer de la crisis. Es un disco que invita a ser escuchado de principio a fin, como una novela negra que te atrapa desde la primera página y no te suelta hasta el último acorde.

Recorded atGrabado en los estudios Electric Lady de Nueva York durante la primavera y el verano de 2014, en un momento de reinvención para la banda tras la partida del bajista Carlos D y el regreso a sus raíces neoyorquinas.
ProductionInterpol y Miti Adhikari
LabelMatador Records