Para 1975, REO Speedwagon era una banda de culto del Medio Oeste que había construido su reputación a base de giras incesantes y álbumes que rozaban el hard rock progresivo, pero sin un verdadero éxito comercial que los catapultara. Tras el discreto rendimiento de 'Lost in a Dream' (1974), la presión de Epic Records era palpable: necesitaban un disco más accesible, más pulido, que capturara la energía cruda de sus shows sin perder la sofisticación que los distinguía. Fue entonces cuando el productor Bill Szymczyk, famoso por su trabajo con The Eagles y Joe Walsh, aceptó tomar las riendas del proyecto, convencido de que el grupo tenía un potencial melódico que aún no había explotado. Las sesiones se llevaron a cabo en los emblemáticos Record Plant de Los Ángeles, un estudio que respiraba el glamour del rock californiano, y donde la banda se enfrentó a un proceso de grabación más meticuloso y orientado a la radio, alejándose de las jam sessions desordenadas de sus inicios. El resultado fue un disco que, aunque todavía conservaba cierta aspereza, mostraba a un grupo dispuesto a evolucionar, con Kevin Cronin asumiendo un rol más protagónico como compositor y vocalista, y una sección rítmica que aprendió a ser precisa sin perder su garra.
Musicalmente, 'This Time We Mean It' es un puente entre el REO Speedwagon más áspero de los primeros años y el AOR melódico que los haría famosos, con un sonido que mezcla riffs cortantes, teclados atmosféricos y coros que ya apuntaban a estadios. Canciones como 'Gambler' y la power ballad 'Out of the Blue' muestran a un Gary Richrath desatado en la guitarra, combinando solos incendiarios con una sensibilidad pop que apenas comenzaba a florecer, mientras que 'Someone Tonight' y 'Flash Tan Queen' son ejercicios de rock directo que recuerdan a las mejores horas de bandas como Styx o Kansas. La producción de Szymczyk es clave aquí: logró domar la furia del grupo sin castrarla, dándole a cada instrumento su espacio en la mezcla, desde el bajo retumbante de Gregg Philbin hasta los teclados atmosféricos de Neal Doughty, que aportan una capa de textura casi cinematográfica. Aunque el álbum no incluye colaboraciones estelares más allá del propio productor, la química entre los miembros es palpable, especialmente en los duelos entre la voz rasposa de Cronin y los coros precisos del resto de la banda, una fórmula que perfeccionarían en discos posteriores.
A pesar de que 'This Time We Mean It' no fue el gran éxito comercial que la banda y la discográfica esperaban —apenas alcanzó el puesto 66 en las listas de Billboard—, el álbum es una pieza fundamental en la evolución de REO Speedwagon y del sonido del rock estadounidense de mediados de los setenta. Marcó el inicio de una transición estilística que maduraría plenamente en 'R.E.O.' (1976) y, sobre todo, en el monumental 'Hi Infidelity' (1980), pero aquí ya se escuchan las semillas de ese AOR melódico que dominaría la radio FM durante la siguiente década. Culturalmente, el disco representa ese momento incómodo pero emocionante en que una banda de garage intenta convertirse en máquina de hits, con todas las tensiones y aciertos que eso implica, y es un testimonio de cómo el Medio Oeste estadounidense se abría paso en una escena dominada por la costa oeste. Hoy, los fanáticos más acérrimos lo reivindican como un tesoro escondido, una rareza que captura a REO Speedwagon en su estado más puro: todavía hambrientos, todavía imperfectos, pero ya mostrando destellos de la grandeza que alcanzarían.