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Álbum de estudio

Captain Marvel

Stan Getz
📅 1972🎙 Grabado en marzo de 1972 en el A&R Studio de Nueva York, en un momento en que Stan Getz buscaba revitalizar su sonido tras años de experimentación con la bossa nova y el jazz más tradicional, encontrando en el incipiente movimiento de fusión un nuevo horizonte creativo.🎛 Stan Getz
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Corría el año 1972 cuando Stan Getz, el saxofonista que había popularizado la bossa nova una década antes con "Getz/Gilberto", sentía la necesidad de moverse hacia adelante, de dejar atrás las playas de Ipanema y sumergirse en aguas más eléctricas y complejas. El jazz fusión ya era un terremoto gracias a Miles Davis y su "Bitches Brew", y Getz, siempre ojo avizor, decidió armar un cuarteto de lujo que reflejara esa nueva energía sin perder su inconfundible lirismo. Para ello convocó al guitarrista irlandés John McLaughlin, que venía de incendiar el mundo con la Mahavishnu Orchestra; al pianista Chick Corea, que ya había dejado su huella en los grupos de Miles y comenzaba a forjar su propio camino; al bajista Stanley Clarke, un joven prodigio que apenas despuntaba; y al baterista Tony Williams, el motor rítmico de la revolución del jazz-rock. La sesión fue una sola tarde, intensa y casi mágica, en los estudios A&R de Nueva York, donde estos cinco titanes se encontraron sin ensayos previos, confiando solo en la telepatía musical y en los temas que Corea y McLaughlin traían bajo el brazo. El resultado fue un disco que capturaba el vértigo de una generación de músicos rompiendo moldes, con Getz como el anfitrión sereno en medio de la tormenta, demostrando que su saxo podía dialogar con la electricidad sin perder un ápice de su dulzura característica.

El sonido de "Captain Marvel" es un puente tendido entre la calidez del jazz clásico y la urgencia del rock progresivo, con una base rítmica que oscila entre el groove hipnótico y la explosión controlada. La canción que da título al álbum, compuesta por Chick Corea, es un torbellino de cambios de compás y diálogos incendiarios entre el saxo de Getz y la guitarra de McLaughlin, mientras que "Steps (What Was)" y "Five Hundred Miles High" muestran al cuarteto en su faceta más lírica y etérea, con el piano de Corea tejiendo armonías celestiales. Lo que hace especial a este disco es la química instantánea entre músicos que venían de mundos distintos: Getz, el melódico y seductor; McLaughlin, el pirotécnico y espiritual; Corea, el arquitecto de estructuras imposibles; Clarke, el pulso joven y terrenal; y Williams, el volcán rítmico que todo lo empuja. Cada tema es una conversación donde nadie impone su voz, sino que todos se escuchan y responden, creando una tensión que nunca se resuelve del todo y que mantiene al oyente al borde del asiento. La producción, a cargo del propio Getz, es deliberadamente cruda y espontánea, como si hubieran querido preservar la electricidad del momento sin pulir las aristas, lo que le da al álbum una vitalidad que muchos discos de fusión de la época, más producidos, perdieron.

Aunque "Captain Marvel" no fue un éxito comercial rotundo en su momento, con el tiempo se ha convertido en un disco de culto para los amantes del jazz fusión y una pieza clave para entender cómo un músico de la vieja guardia podía reinventarse sin traicionar su esencia. Getz demostró que el saxo tenor no solo servía para baladas románticas o bossas nostálgicas, sino que podía ser un arma de fuego en medio de una jam furiosa, y eso abrió puertas a otros saxofonistas que querían explorar terrenos más eléctricos. El legado del álbum reside también en su formación de ensueño, que reunió a cinco gigantes en un momento de ebullición creativa: McLaughlin y Corea estaban en la cima de su poder, Clarke comenzaba a escribir su propia leyenda, y Tony Williams demostraba por qué era el baterista más influyente de su generación. Hoy, escuchar "Captain Marvel" es como asomarse a una fotografía instantánea de una época en que el jazz se atrevió a todo, y Stan Getz, con su elegancia intacta, fue el anfitrión perfecto para esa fiesta de riesgo y belleza.

Recorded atGrabado en marzo de 1972 en el A&R Studio de Nueva York, en un momento en que Stan Getz buscaba revitalizar su sonido tras años de experimentación con la bossa nova y el jazz más tradicional, encontrando en el incipiente movimiento de fusión un nuevo horizonte creativo.
ProductionStan Getz
LabelColumbia Records