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I
Álbum de estudio

In a Priest Driven Ambulance

The Flaming Lips
📅 1990🎙 Grabado entre 1989 y 1990 en los estudios Waterworks de Oklahoma City, durante un período de intensa experimentación y crisis existencial para la banda, que aún lidiaba con las secuelas de su álbum debut y buscaba desesperadamente un sonido propio.🎛 Dave Fridmann y The Flaming Lips
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A finales de los ochenta, The Flaming Lips eran una banda de garaje ruidosa y psicodélica que apenas sobrevivía en la escena underground de Oklahoma City, liderada por un joven Wayne Coyne que trabajaba como camarero y vivía obsesionado con la idea de crear algo que trascendiera el simple rock alternativo. In a Priest Driven Ambulance surgió de la urgencia de capturar un sonido más ambicioso, después de que su primer álbum, Hear It Is, los dejara insatisfechos y al borde de la disolución. La grabación se realizó en un pequeño estudio local, Waterworks, con la ayuda del joven productor Dave Fridmann, quien apenas empezaba a forjar su leyenda como mago del sonido, y contó con la participación del bajista Michael Ivins y el baterista Nathan Roberts, quienes junto a Coyne formaban el núcleo creativo. El título, extraído de una frase críptica que Coyne encontró en un sueño, reflejaba el caos emocional y la ironía que impregnaban cada nota, con canciones que hablaban de alienación, religión y amor enfermizo. Fue un disco hecho con cuatro pistas, presupuesto mínimo y una ambición desmedida, donde cada ruido, cada distorsión y cada susurro parecían gritar que algo grande estaba gestándose en el polvo de Oklahoma.

Musicalmente, In a Priest Driven Ambulance es un torbellino de psicodelia sucia, noise pop y baladas rotas que suena como si Syd Barrett hubiera resucitado en un motel de carretera, con canciones como 'Unconsciously Screaming' que abren el disco con un arpegio de guitarra celestial antes de estallar en un caos controlado. Temas como 'God Walks Among Us Now' y 'Mountain Side' muestran a un Coyne desgarrado, cantando sobre la muerte y la fe con una voz quebrada que oscila entre el susurro y el alarido, mientras la producción de Fridmann llena cada espacio de texturas inesperadas, desde theremines de juguete hasta guitarras saturadas. La colaboración con el saxofonista Steve Burns en 'There You Are' agrega un toque de free jazz a la mezcla, y la canción que da título al álbum, una épica de siete minutos, es un viaje lisérgico que anticipa el surrealismo que definiría su obra maestra The Soft Bulletin. Lo que hace especial a este disco es su vulnerabilidad cruda, esa sensación de que la banda estaba creando sin red de seguridad, dejando que los errores y las imperfecciones se convirtieran en parte de la belleza, como si cada canción fuera un accidente feliz en medio de una tormenta eléctrica.

El impacto cultural de In a Priest Driven Ambulance fue inicialmente modesto, pero su legado ha crecido con el tiempo como el primer destello de genialidad de una banda que luego redefiniría el rock psicodélico, y hoy es considerado un puente esencial entre el noise de los ochenta y la experimentación orquestal de los noventa. Aunque no tuvo grandes ventas ni rotación en la radio, este álbum demostró que The Flaming Lips podían ser más que una curiosidad underground, y su influencia se escucha en bandas como Animal Collective o MGMT, que adoptaron su mezcla de caos y ternura. Para la historia de la música americana, representa un momento de transición, cuando el indie rock dejaba de ser un refugio para convertirse en un laboratorio sonoro, y donde un grupo de soñadores de Oklahoma demostró que la grandeza no necesita presupuesto, solo una visión inquebrantable. Es un disco que duele y que consuela, que suena a derrota pero también a victoria, y que sigue siendo una joya oculta que todo amante del rock debería descubrir al menos una vez en la vida.

Recorded atGrabado entre 1989 y 1990 en los estudios Waterworks de Oklahoma City, durante un período de intensa experimentación y crisis existencial para la banda, que aún lidiaba con las secuelas de su álbum debut y buscaba desesperadamente un sonido propio.
ProductionDave Fridmann y The Flaming Lips
LabelRestless Records