Para 2017, Thundercat ya era una figura central en la vanguardia del jazz fusión y el neo-soul de la costa oeste, pero su vida estaba marcada por la tristeza y el caos. Tras la trágica muerte de su amigo y pianista Austin Peralta en 2012, el bajista se sumergió en un proceso de duelo que encontró su salida en la música, y 'Drunk' nació de esas noches de insomnio y reflexión en su hogar de Los Ángeles. El disco se gestó en sesiones íntimas con su colaborador de largo aliento Flying Lotus, quien co-produjo y aportó una electrónica densa y psicodélica, mientras que Thundercat trabajaba con su bajo de seis cuerdas como si fuera un exorcismo. Grabado en estudios como el de Flying Lotus y en el legendario Capitol Studios, el álbum también contó con la participación del baterista Justin Brown y el tecladista Dennis Hamm, formando un núcleo que entendía su lenguaje entre lo absurdo y lo sublime. Era un momento en que Thundercat se sentía perdido entre el éxito de su trabajo anterior y la presión de canalizar su vulnerabilidad, y 'Drunk' se convirtió en ese diario sonoro donde cada nota era un paso hacia la sanación.
Musicalmente, 'Drunk' es un torbellino de contrastes que fusiona el funk más pegajoso con el jazz más etéreo, el R&B y la electrónica experimental, todo unido por el bajo hipnótico y la voz aguda de Thundercat que a veces susurra y a veces se quiebra. Canciones como 'Show You the Way' son un tríptico celestial con Michael McDonald y Kenny Loggins, una oda al soft rock de los setenta que suena a lágrimas y terciopelo, mientras que 'Them Changes' es un himno de ruptura con un ritmo funky y una letra desgarradora que se volvió un clásico instantáneo. La colaboración con Kendrick Lamar en 'Walk on By' es un momento de tensión narrativa, donde el rap se encuentra con una línea de bajo que parece caminar sobre el filo de un cuchillo, y temas como 'Drink Dat' con Wiz Khalifa llevan el disco a un terreno más hedonista y absurdo. Lo que hace especial a este álbum es su capacidad de ser profundamente triste y ridículamente divertido al mismo tiempo, como si Thundercat hubiera entendido que el dolor solo se soporta si se baila; cada canción es un microcosmos de emociones encontradas, con cambios de tempo abruptos y letras que van desde el amor por los gatos hasta la angustia existencial.
El impacto de 'Drunk' fue inmediato y profundo, consolidando a Thundercat como un puente entre el jazz tradicional y la música negra contemporánea, y demostrando que el virtuosismo podía ser accesible sin perder complejidad. En un momento en que el R&B y el hip-hop dominaban las listas, este álbum recordó que el bajo podía ser el protagonista y que la vulnerabilidad masculina no era debilidad sino fuerza; su legado reside en cómo inspiró a una nueva generación de músicos a fusionar géneros sin miedo al ridículo o a la emoción pura. Además, 'Drunk' se convirtió en un documento cultural de la escena de Los Ángeles, donde Brainfeeder era el epicentro de una revolución sonora que mezclaba lo digital con lo orgánico, y Thundercat se erigió como su profeta del groove y el desconsuelo. La canción 'Them Changes' fue sampleada por artistas como Mac Miller y se convirtió en un himno para quienes han amado y perdido, mientras que el álbum en sí mismo es una cápsula del tiempo de una era donde la música negra exploraba nuevos horizontes. Por todo esto, 'Drunk' no es solo un disco de jazz-funk; es una declaración de que la belleza puede nacer del desastre, y que a veces, para sanar, hay que emborracharse de sonido y dejarse llevar.