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Álbum de estudio

Moto Grosso Feio

Wayne Shorter
📅 1970🎙 Grabado en 1970 en los estudios A&R de Nueva York, en un momento en que Wayne Shorter comenzaba a explorar territorios más libres y espirituales tras su salida de los Jazz Messengers de Art Blakey y su consolidación como compositor en el segundo gran quinteto de Miles Davis.🎛 Wayne Shorter
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Para cuando Wayne Shorter decidió entrar al estudio a mediados de 1970 para grabar lo que sería Moto Grosso Feio, el saxofonista ya era una leyenda silenciosa. Había pasado casi una década como pilar del segundo gran quinteto de Miles Davis, donde su pluma generó himnos como Nefertiti y Footprints, y su sonido se había vuelto más abstracto y libre. Pero el mundo cambiaba: el free jazz, el rock psicodélico y las músicas del mundo empezaban a filtrarse en su imaginario. Shorter, que siempre fue un buscador, armó una banda de lujo con el baterista Michel Portal, el bajista Miroslav Vitouš —recién salido de Weather Report— y el percusionista Airto Moreira, entre otros. Las sesiones ocurrieron en los estudios A&R de Nueva York, un lugar que había visto nacer discos de Coltrane y Herbie Hancock, y la energía era la de un grupo de exploradores soltando amarras. No había un concepto premeditado; la música fluía como un río subterráneo, con Shorter dirigiendo con miradas y gestos desde su saxo soprano y tenor, dejando que cada músico encontrara su espacio en composiciones que eran más paisajes que canciones.

El sonido de Moto Grosso Feio es una criatura difícil de clasificar: es jazz, sí, pero también es un ritual de percusión africana, un susurro de bossa nova distorsionada y un grito de free jazz contenido. La pieza que da título al álbum, una composición de casi doce minutos, se desliza sobre un groove hipnótico de Vitouš y Moreira, mientras Shorter teje melodías que parecen flotar en el aire, suspendidas entre la dulzura y la angustia. Temas como Punto de Fuga y Capricornio muestran a un Shorter que ya no necesita estructuras rígidas: los solos se desvanecen en texturas, el ritmo se quiebra y se rearma, y la interacción entre Portal en los clarinetes y los vientos de Shorter crea diálogos que suenan a selva y a ciudad a la vez. Lo que hace especial a este disco es su rareza: no es un álbum de jazz accesible, sino un organismo vivo que respira, se contrae y se expande, con una producción minimalista que deja que cada nota caiga en el vacío. La colaboración con Airto Moreira, que ya venía de revolucionar la percusión con Miles Davis, le da una capa de tierra y misterio que pocos discos de la época lograron capturar.

Moto Grosso Feio no tuvo la recepción inmediata de otros discos de Shorter, y quizás por eso su legado es el de una joya oculta que con los años se ha vuelto objeto de culto. En un momento en que el jazz se fragmentaba entre el fusion comercial y el free radical, Shorter demostró que se podía ser vanguardista sin perder el alma, que la experimentación no estaba reñida con la belleza. Este álbum anticipó el sonido más espiritual y mundialista que Shorter desarrollaría en los setenta con Weather Report y en sus discos solistas como Native Dancer, y su influencia se siente en músicos tan diversos como John Zorn, Kamasi Washington y los nuevos exploradores del jazz electrónico. Su importancia histórica radica en que captura a un genio en el momento exacto de su transición, cuando dejaba atrás las certezas del hard bop para abrazar lo desconocido, y lo hace con una honestidad que aún hoy conmueve. Es un disco que no pide ser entendido, sino sentido, y que nos recuerda que la música americana más poderosa es aquella que se atreve a romper sus propias reglas.

Recorded atGrabado en 1970 en los estudios A&R de Nueva York, en un momento en que Wayne Shorter comenzaba a explorar territorios más libres y espirituales tras su salida de los Jazz Messengers de Art Blakey y su consolidación como compositor en el segundo gran quinteto de Miles Davis.
ProductionWayne Shorter
LabelBlue Note Records