That Total Age es un álbum de Nitzer Ebb lanzado en 1987. Grabado en Grabado entre finales de 1986 y principios de 1987 en los estudios Hansa Tonstudios de Berlín Occidental, en un momento en que Nitzer Ebb, proveniente de la pequeña localidad de Chelmsford, Inglaterra, buscaba romper con el sonido pop imperante y consolidar su propuesta industrial y minimalista.. Producción a cargo de Nitzer Ebb y Phil Harding. Escuchalo completo en LyricStream.
A mediados de los 80, Nitzer Ebb era un dúo (luego trío) de Essex que fusionaba la crudeza del punk con la rigidez mecánica del EBM. Tras varios sencillos independientes, llamaron la atención de Mute Records, sello que ya albergaba a Depeche Mode y Yazoo. El álbum se gestó en los legendarios Hansa Tonstudios de Berlín, un espacio cargado de historia musical, donde la banda trabajó con el ingeniero Phil Harding para capturar su sonido agresivo y repetitivo. Las sesiones fueron intensas, con el dúo buscando un sonido seco, percusivo y sin concesiones, alejado de las texturas atmosféricas de la época.
That Total Age es un manifiesto de EBM industrial: bombos secos, sintetizadores ásperos y la voz gutural y marcial de Douglas McCarthy. Canciones como Join in the Chant y Murderous se convirtieron en himnos de la escena underground, con letras que oscilan entre lo político y lo visceral. La producción minimalista de Harding y la banda eliminó cualquier adorno, dejando solo capas de ritmos programados y líneas de bajo punzantes. No hay colaboraciones externas; el álbum es pura esencia del dúo, con Bon Harris en los sintetizadores y McCarthy al frente.
El disco no fue un éxito comercial masivo, pero se convirtió en una piedra angular del EBM y el industrial dance, influyendo a bandas como Front 242 y Nine Inch Nails. Su sonido crudo y repetitivo anticipó la estética del techno industrial y el body music que dominaría los 90. En Alemania, donde la escena electrónica era especialmente receptiva, That Total Age encontró un hogar en clubes underground y sellos como Zoth Ommog. Hoy es considerado un clásico de culto, un testimonio de cómo la furia post-punk podía canalizarse en un baile mecánico y catártico.