Unbelievable es un álbum de Sarah Connor lanzado en 2002. Grabado en Grabado en los Hamburger Studio y Boogie Park Studio en Hamburgo durante 2001 y principios de 2002, en un momento en que Sarah Connor ya era una estrella consolidada en Alemania tras su debut 'Green Eyed Soul' y buscaba expandir su sonido hacia el pop internacional.. Producción a cargo de Rob Tyger, Kay Denar, Adam Charon, Bülent Aris, Toni Cottura. Escuchalo completo en LyricStream.
Tras el éxito arrollador de 'Green Eyed Soul' y su sencillo 'Let's Get Back to Bed Boy', Sarah Connor se encontraba en la cima del pop alemán a principios de los 2000. Para su segundo álbum, la cantante alemana de ascendencia estadounidense decidió profundizar en un sonido más maduro y bailable, trabajando con un equipo de productores de primer nivel entre Hamburgo y Los Ángeles. El disco se gestó durante giras y sesiones intensivas donde Sarah buscaba fusionar el R&B con el pop europeo, reflejando su propia experiencia como artista bicultural. El resultado fue 'Man of My Dreams', un álbum que pretendía consolidar su imagen de diva pop con ambiciones de conquistar mercados fuera de Alemania.
El sonido del álbum combina R&B melódico con pop electrónico y toques de soul, destacando por su producción pulida y los coros grandilocuentes característicos de la época. Canciones como 'Bounce', con su ritmo contagioso y sample de 'It's Like That' de Run-D.M.C., se convirtieron en himnos de las pistas de baile europeas, mientras que la balada titular 'Man of My Dreams' mostraba la faceta más vulnerable y romántica de Connor. Colaboraciones clave incluyen al rapero TQ en 'Bounce' y la participación de los productores Rob Tyger y Kay Denar, quienes ya habían trabajado en su debut y aportaron cohesión al proyecto. El álbum también incluye versiones en alemán de algunos temas para conectar con su base local.
Aunque no logró el impacto global que buscaba, 'Man of My Dreams' fue un éxito comercial en Alemania, Austria y Suiza, certificado disco de platino y consolidando a Sarah Connor como una de las artistas pop más importantes del país en los 2000. El álbum marcó un punto de inflexión en su carrera al demostrar que podía evolucionar sin perder su esencia, influyendo en la siguiente generación de cantantes pop alemanas como Lena o la propia Helene Fischer en su faceta más pop. Hoy es recordado como un clásio del pop alemán de principios de siglo, un disco que capturó la energía optimista de la era y la ambición de una artista que siempre soñó en grande.