Días y Flores es un álbum de Silvio Rodríguez lanzado en 1975. Grabado en Grabado en los estudios EGREM de La Habana durante 1975, en pleno auge de la Nueva Trova Cubana, cuando Silvio Rodríguez comenzaba a consolidarse como voz generacional tras su debut en solitario.. Producción a cargo de Silvio Rodríguez y Frank Fernández. Escuchalo completo en LyricStream.
En 1975, Silvio Rodríguez ya era una figura central de la Nueva Trova Cubana, pero aún buscaba su identidad sonora más allá de la guitarra acústica. 'Días y Flores' nació como un disco de transición, grabado en los estudios EGREM de La Habana con el apoyo del pianista y arreglista Frank Fernández, quien aportó una sofisticación orquestal inusual para el género. Silvio, entonces de 28 años, trabajó en un clima de experimentación, rodeado de músicos de la talla del guitarrista Eduardo Ramos y el percusionista Pancho Amat, en un momento en que el país vivía el fervor cultural de los años setenta.
El sonido del álbum se aleja de la desnudez de sus primeros trabajos: cuerdas, bronces y coros envuelven canciones como 'Ojalá', que se convertiría en un himno universal, y 'De la ausencia y de ti', donde la poesía de Silvio dialoga con arreglos de cámara. Destaca la colaboración de Frank Fernández en los teclados, que dota a temas como 'Canción del elegido' de una densidad emocional única, mientras que 'La maza' anticipa la madurez de su obra posterior. La producción, a cargo del propio cantautor y Fernández, buscó un equilibrio entre la intimidad trovadoresca y la ambición sinfónica.
Este disco marcó un antes y después en la música cubana, al demostrar que la trova podía abrazar arreglos complejos sin perder su esencia contestataria. 'Ojalá' se convirtió en un estandarte de la resistencia poética en toda América Latina, y el álbum fue prohibido temporalmente en Cuba por sus supuestas connotaciones políticas. Hoy se considera una obra bisagra que consolidó a Silvio Rodríguez como un clásico vivo, influyendo a generaciones de cantautores que vieron en 'Días y Flores' una lección de cómo la belleza lírica y la crítica social pueden convivir en perfecta armonía.