Tales of a Kleptomaniac es un álbum de Laurent Garnier lanzado en 2009. Grabado en Grabado entre 2008 y 2009 en el estudio personal de Laurent Garnier en París, en un período de transición donde el DJ y productor francés, tras dos décadas de carrera, buscaba un sonido más introspectivo y melódico, alejándose del techno más duro de sus trabajos anteriores.. Producción a cargo de Laurent Garnier. Escuchalo completo en LyricStream.
A finales de los 2000, Laurent Garnier ya era una leyenda de la electrónica francesa, pero sentía la necesidad de explorar nuevas texturas. (I Wanna Be) Waiting for My Plane nació de una serie de improvisaciones en su estudio parisino, donde el músico quería capturar la sensación de estar en un aeropuerto, entre vuelos y reflexiones. Grabó el álbum en solitario, aunque contó con la colaboración del saxofonista Jean-Michel Bernard y del vocalista Benjamin Diamond, este último recordado por su trabajo con Stardust. El proceso fue orgánico, con Garnier tocando la mayoría de los instrumentos y utilizando tanto sintetizadores analógicos como samplers.
El sonido del disco es una mezcla ecléctica de house, techno y jazz, con una atmósfera melancólica y viajera. Canciones como el tema homónimo (I Wanna Be) Waiting for My Plane combinan ritmos hipnóticos con melodías de piano y saxo, mientras que The Man with the Red Face se convirtió en un himno de las pistas de baile gracias a su línea de bajo funk y su energía explosiva. Otras piezas, como Crispy Bacon, muestran la faceta más experimental de Garnier, con beats rotos y texturas industriales. Las colaboraciones son puntuales pero impactantes, destacando la voz soul de Diamond en varios cortes.
Aunque no fue un éxito masivo en ventas, el álbum fue aclamado por la crítica como una obra madura y coherente, reafirmando a Laurent Garnier como un innovador dentro de la música electrónica. Su legado reside en haber demostrado que el techno podía ser emocional y narrativo, sin perder su esencia bailable. Hoy es considerado un disco de culto, especialmente valorado por su capacidad de transportar al oyente a un estado contemplativo, y sigue siendo una referencia para productores que buscan fusionar la electrónica con el jazz y el funk.