Bankrupt! es un álbum de Phoenix lanzado en 2013. Grabado en Grabado en París y en el estudio casero de Phoenix en Versalles durante 2012, en un período de renovación creativa tras el éxito masivo de Wolfgang Amadeus Phoenix.. Producción a cargo de Phoenix y Philippe Zdar. Escuchalo completo en LyricStream.
Tras el triunfo global de Wolfgang Amadeus Phoenix y su Grammy al Mejor Álbum Alternativo, el cuarteto de Versalles se tomó un respiro para redefinir su sonido. En lugar de repetir la fórmula, buscaron un enfoque más crudo y directo, alejándose de los arreglos orquestales hacia una producción más seca y sintética. Las sesiones de Lasso se realizaron entre el estudio de Philippe Zdar en París y el propio hogar de la banda, con la intención de capturar la inmediatez de sus improvisaciones. El disco fue mezclado por Zdar, quien fallecería trágicamente en 2019, dejando este álbum como uno de los últimos testimonios de su colaboración.
Lasso suena como una bocanada de aire fresco: guitarras afiladas, bajos funkys y sintetizadores que evocan tanto a Daft Punk como a la new wave de los ochenta. Canciones como 'Entertainment' y 'Trying to Be Cool' son himnos de pista de baile con letras irónicas sobre la cultura pop, mientras que 'Drakkar Noir' rinde homenaje a la nostalgia francesa con un riff hipnótico. A diferencia de discos anteriores, aquí Thomas Mars canta con menos capas de efectos, dejando que su voz se mezcle de manera más terrenal con los instrumentos. No hay colaboraciones externas, todo es obra exclusiva de la banda, lo que refuerza su cohesión como conjunto.
Aunque Lasso no repitió el impacto comercial de su predecesor, fue aclamado por la crítica como un giro valiente y cohesivo. Marcó la transición de Phoenix hacia un sonido más maduro y menos complaciente, influyendo en bandas indie que buscaban fusionar lo bailable con lo experimental. Su legado reside en ser el puente entre el pop de estadio de Wolfgang Amadeus Phoenix y la experimentación más oscura de Ti Amo. En la historia del rock francés, Lasso es una pieza clave que demuestra que la evolución artística no siempre necesita hits masivos para ser relevante.