Volevo fare la rockstar es un álbum de Carmen Consoli lanzado en 2021. Grabado en Grabado en 2020 y principios de 2021 entre los estudios de la artista en Roma y el Real World Studios de Peter Gabriel en Inglaterra, en plena pandemia de COVID-19, un período de introspección y reclusión forzada que marcó el tono del disco.. Producción a cargo de Carmen Consoli, Massimo Riva. Escuchalo completo en LyricStream.
Carmen Consoli llegó a E forse un giorno tras un silencio discográfico de seis años, el más largo de su carrera, luego de su aclamado álbum L'abitudine di tornare (2015). Durante ese tiempo, la cantante siciliana se sumergió en proyectos paralelos y en la maternidad, y el confinamiento global le ofreció el espacio necesario para componer un material más íntimo y reflexivo. El disco se gestó entre su estudio casero en Roma y los míticos Real World Studios en Bath, donde trabajó con el productor Massimo Riva y contó con la colaboración del ingeniero de sonido Stefano Di Battista. La grabación se realizó con un núcleo reducido de músicos, priorizando la calidez analógica y las texturas acústicas que definen el álbum.
El sonido de E forse un giorno se aleja del pop-rock eléctrico de sus trabajos anteriores para abrazar una instrumentación más orgánica y de cámara, con guitarras acústicas, cuerdas, percusiones sutiles y arreglos vocales etéreos. Canciones como la balada titular 'E forse un giorno' y 'La signora del quinto piano' destacan por su lirismo melancólico, mientras que 'Una spina' y 'Il sorriso di Atena' incorporan ecos del folk siciliano y la canzone d'autore. La colaboración más notable es con el músico y compositor británico Robert Kirby, quien arregló las cuerdas para varias pistas, añadiendo un matiz cinematográfico. El álbum cierra con 'Amore di plastica', un dueto virtual con el fallecido cantautor Franco Battiato, rescatado de una grabación previa, que funciona como un emotivo homenaje.
Considerado uno de los trabajos más maduros y personales de Carmen Consoli, E forse un giorno fue recibido por la crítica italiana como un regreso triunfal y una declaración de resiliencia artística en tiempos de incertidumbre. El disco no solo reafirmó su estatus como una de las voces más auténticas de la música italiana contemporánea, sino que también conectó con un público que buscaba consuelo y belleza durante la pandemia. Su legado reside en su capacidad para transformar la soledad y el silencio en un canto colectivo, demostrando que incluso en los momentos más oscuros, la música puede ser un refugio luminoso.