Bye Mamá es un álbum de Alejandra Guzmán lanzado en 1988. Grabado en Grabado en 1987 en los estudios Electric Lady de Nueva York y en los estudios Kirios de Madrid, durante un período de transición para Alejandra Guzmán tras su debut solista y su búsqueda de una identidad sonora más roquera.. Producción a cargo de Miguel Blasco y Gian Pietro Felisatti. Escuchalo completo en LyricStream.
Alejandra Guzmán llegaba a Bye Mamá en un momento clave de su carrera, después de su primer disco homónimo que la colocó como una promesa del rock pop mexicano. El álbum surgió como una declaración de independencia artística y personal, alejándose de la sombra de su madre, la actriz Silvia Pinal, y buscando un sonido más agresivo y urbano. Se grabó entre Nueva York y Madrid, con la producción de Miguel Blasco y Gian Pietro Felisatti, quienes ya habían trabajado con artistas como Mecano y Luis Miguel. Las sesiones estuvieron marcadas por la experimentación con guitarras eléctricas y sintetizadores, reflejando la energía rebelde que Guzmán quería plasmar.
El sonido de Bye Mamá es un híbrido entre el pop rock ochentero y el glam metal, con riffs potentes y coros himnos que definieron la estética de la cantante. Canciones como Bye Mamá, que da título al disco, y Llama por favor se convirtieron en himnos generacionales, con letras que hablaban de rupturas y autonomía femenina. Destaca la colaboración del guitarrista español Antonio Vega, quien aportó un solo en el tema Eternamente bella, y la influencia de bandas como The Police y Queen en los arreglos. La producción cuidada y los coros masivos le dieron un aire internacional que pocas artistas mexicanas lograban en ese entonces.
Bye Mamá fue un parteaguas en la música mexicana, al consolidar a una mujer como figura central del rock en español en un medio dominado por hombres. El disco vendió más de 200 mil copias en México y le valió a Guzmán su primera nominación al Grammy Latino, aunque en esa época no existía la categoría. Su legado radica en haber normalizado la rebeldía femenina en el pop, abriendo camino a artistas como Fey o Belinda. Hoy se le reconoce como un clásico de los ochenta, con canciones que siguen sonando en la radio y que definieron la actitud de una generación.