Now What?! es un álbum de Deep Purple lanzado en 2013. Grabado en Grabado en 2013 en los estudios The Cave de Malibú, California, durante un período de renovación creativa para Deep Purple, que buscaba reafirmar su relevancia en la escena del hard rock luego de varios cambios de formación.. Producción a cargo de Bob Ezrin. Escuchalo completo en LyricStream.
En 2013, Deep Purple se encontraba en una encrucijada tras la salida del guitarrista Steve Morse y la incorporación de Simon McBride, lo que generó una energía renovada en la banda. El álbum 'Don't Let Go' surgió como una respuesta directa a la necesidad de demostrar que su sonido clásico aún tenía fuerza en la era moderna. Las sesiones de grabación se realizaron en los emblemáticos estudios The Cave de Malibú, con Bob Ezrin al mando de la producción, quien había trabajado previamente con bandas como Pink Floyd y Alice Cooper. La química entre los músicos fue inmediata, dando lugar a un disco que captura la esencia del hard rock setentero con una producción contemporánea.
El sonido de 'Don't Let Go' es una amalgama de riffs poderosos, teclados atmosféricos y la voz inconfundible de Ian Gillan, que evoca la era dorada de la banda pero con un enfoque más oscuro y experimental. Canciones como la homónima 'Don't Let Go' y 'Hell to Pay' destacan por su energía cruda y solos de guitarra vertiginosos, mientras que 'The Well-Dressed Guitar' muestra una faceta más melódica y progresiva. La colaboración con Ezrin aportó una capa de sofisticación en los arreglos, sin perder la espontaneidad que caracteriza a Deep Purple. Aunque no cuenta con invitados externos, la cohesión interna del quinteto es el verdadero protagonista del álbum.
Si bien 'Don't Let Go' no alcanzó el éxito masivo de discos como 'Machine Head', fue recibido con entusiasmo por la crítica y los seguidores más leales, quienes lo consideraron un regreso a la esencia del grupo. El álbum ayudó a consolidar la etapa con Simon McBride, demostrando que la banda podía reinventarse sin traicionar su legado. Su impacto cultural radica en ser un testimonio de la resistencia del hard rock clásico en un mercado dominado por el pop y el metal extremo. Es una obra que importa porque reafirma que la llama de Deep Purple sigue viva, conectando a nuevas generaciones con la energía del rock de los setenta.