Perfect Strangers es un álbum de Deep Purple lanzado en 1984. Grabado en Grabado entre finales de 1983 y principios de 1984 en los estudios The Manor, en Oxfordshire, Inglaterra, durante un período de transición para Deep Purple tras la partida del vocalista Ian Gillan y la llegada del nuevo cantante Joe Lynn Turner.. Producción a cargo de Roger Glover y Deep Purple. Escuchalo completo en LyricStream.
A comienzos de los años ochenta, Deep Purple buscaba reinventarse tras el éxito de la era con Ian Gillan. La salida del cantante en 1983 llevó a la banda a reclutar a Joe Lynn Turner, quien había trabajado con Ritchie Blackmore en Rainbow. El grupo se instaló en The Manor, un estudio rural en Oxfordshire, para grabar lo que sería su décimo álbum de estudio, con la producción del bajista Roger Glover y la banda misma. Las sesiones fueron intensas, marcadas por la química entre Turner y Blackmore, aunque también por tensiones creativas que definirían el sonido del disco.
Drifter presenta un sonido más pulido y orientado al AOR, alejándose del hard rock crudo de los setenta. Canciones como 'Perfect Strangers' (aunque no incluida en este álbum, sino en el siguiente) no están presentes; en cambio, temas como 'Drifter' y 'Love Conquers All' muestran un enfoque melódico con teclados prominentes de Jon Lord y solos de guitarra característicos de Blackmore. La colaboración con Turner aporta un tono más comercial, con armonías vocales y estribillos pegadizos, mientras que la sección rítmica de Roger Glover y Ian Paice mantiene la solidez característica de la banda.
Aunque Drifter no alcanzó el impacto de clásicos como Machine Head, representó un intento valiente de adaptarse a la escena musical de los ochenta, dominada por el synth-pop y el glam metal. El álbum recibió críticas mixtas en su lanzamiento, pero con el tiempo ha sido revalorado como una pieza interesante en la discografía de Deep Purple, mostrando su capacidad de evolución. Su legado reside en ser un puente entre la era clásica y la reunión posterior con Gillan, además de mantener viva la llama de una banda que nunca dejó de experimentar.