Cumpliendo un sueño largamente acariciado y desafiando todas las expectativas de la industria musical, Barbra grabó este álbum dedicado íntegramente a piezas de música clásica y lieder de compositores como Debussy, Fauré y Schumann. El proceso bajo la dirección de Claus Ogerman fue una labor de orfebrería vocal donde Barbra quiso aplicar su técnica prodigiosa y su sensibilidad espiritual a la tradición clásica europea, buscando demostrar que su voz era un instrumento universal capaz de alcanzar la excelencia en cualquier disciplina artística, sin importar la complejidad del repertorio.
El álbum es una exhibición magistral de control vocal, pureza tímbrica y elegancia interpretativa, donde piezas inmortales como 'Beau Soir', 'Aprés un Rêve' y 'Pavane' adquieren una nueva dimensión de gloria a través de la voz de Barbra. El sonido es lujoso, íntimo y profundamente espiritual, con una producción que prioriza la claridad de la interpretación y la interacción orgánica entre la voz y los arreglos de cámara, creando una atmósfera de respeto mutuo y belleza atemporal que transforma cada pieza en una obra de arte con identidad propia y una emotividad absolutamente conmovedora.
Classical Barbra fue un éxito inesperado que recibió elogios de figuras de la talla de Leonard Bernstein, consolidando el estatus de la cantante como una artista total fuera de cualquier categoría. Su importancia histórica reside en haber roto las barreras entre el pop y la música clásica con una integridad y una clase inigualables, dejando un legado de audacia y excelencia que reafirmó a Barbra Streisand como la voz más importante del planeta y un tesoro nacional de la cultura universal, siempre fiel a su búsqueda de la belleza en su forma más pura.