Tras la inmensa escala sonora de sus trabajos anteriores, Beach House decidió regresar a un sonido más íntimo, minimalista y emocionalmente directo, inspirado por la necesidad de redescubrir la sencillez de sus raíces. Grabado en los estudios de Los Ángeles, el proceso fue una búsqueda de la 'belleza en la tristeza', buscando un sonido que fuera el reflejo exacto de un corazón que se desnuda ante el oyente sin los artificios de la sobre-producción, resultando en una obra de una calidez y una fuerza reconfortantes que mostraba a una banda dispuesta a jugársela por la honestidad emocional pura en tiempos de saturación auditiva.
Musicalmente, el disco es una joya de dream-pop austero y soft rock vibrante, destacando himnos universales como 'Levitation', 'Sparks' y 'Space Song'. El sonido es aterciopelado, con una producción que prioriza el espacio, el silencio y la claridad de la interpretación melódica por encima de la atmósfera densa, creando una atmósfera de intimidad y serenidad que envuelve al oyente en un sentimiento de bienestar y melancolía luminosa que muestra a Victoria y Alex en total control de su capacidad para conmover a través de la sutileza sonora.
Depression Cherry fue recibido como una obra de madurez vibrante y necesaria que celebra la vulnerabilidad como una forma de fuerza inagotable. Su legado reside en haber demostrado que una banda puede evolucionar regresando a su esencia con una elegancia y una desfachatez envidiables, dejando una huella de integridad artística que ha seguido marcando el camino de Beach House hacia una carrera de longevidad y respeto inigualables, consolidándolos como una voz indispensable para entender el corazón de la música popular actual en su forma más pura y necesaria.