En 2017, Chris Brown lanzó 'Heartbreak on a Full Moon', su octavo disco, un doble álbum con 45 canciones en su edición original (luego reducido a 30 en la versión estándar). El título, 'Desamor en luna llena', refleja las obsesiones de Brown: el amor, el dolor, la noche y la música como terapia. Grabado durante un período de creación compulsiva, el disco es una obra masiva que muestra la versatilidad de Brown, aunque con canciones de relleno evidentes. Las sesiones fueron largas y costosas, y se dice que Brown grabó más de 100 demos para este proyecto. El resultado es una montaña rusa de emociones y estilos.
El sonido de 'Heartbreak on a Full Moon' es una mezcla de R&B, trap, pop, dancehall, baladas, y hasta algo de hip hop. 'Questions' es un tema de trap con un ritmo pegadizo. 'Pills & Automobiles' (con Yo Gotti y Kodak Black) es un tema de fiesta. 'Tempo' es un tema dancehall. 'This X-Mas' es una balada navideña. 'Hurt the Same' es una balada R&B. El álbum tiene demasiadas canciones (45), pero los fans pueden encontrar sus joyas escondidas. Las colaboraciones son decenas. La producción variada, aunque a veces excesiva.
El impacto de 'Heartbreak on a Full Moon' fue bueno (número 3 del Billboard), aunque la crítica se quejó de su exceso de duración. Con el tiempo, muchos fans han creado sus propias versiones reducidas. Su legado es el de una declaración de excesos, un disco que es demasiado de todo: demasiadas canciones, demasiados estilos, demasiado Chris Brown.