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Álbum de estudio

Feelin' Good

Gerry Mulligan
📅 1963🎙 Grabado en los legendarios estudios A&R en la ciudad de Nueva York a finales de 1962, en un momento en que Gerry Mulligan, ya consagrado como figura central del cool jazz, buscaba expandir su sonido hacia texturas más orquestales y accesibles, justo antes de que el vendaval del free jazz y la invasión británica comenzaran a reconfigurar el panorama musical.🎛 Johnny Pate
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Para cuando Gerry Mulligan se sentó a planificar 'Feelin' Good', ya era un veterano de batallas sonoras que había redefinido el contorno del jazz de cámara junto a Chet Baker y había demostrado su versatilidad en grandes formaciones. Corría el otoño de 1962 y el saxofonista barítono, harto de ser encasillado en el cool, decidió zambullirse en un repertorio que abrazaba sin pudor el pop, el soul incipiente y los estándares de Broadway, pero con el filo inconfundible de su fraseo. La sesión se organizó en los estudios A&R de Nueva York, un santuario acústico donde habían resonado desde discos de Miles Davis hasta éxitos de doo-wop, y Mulligan reunió a un elenco de músicos de sesión de primera línea, incluyendo al pianista Bob Hammer y al baterista Dave Bailey, para darle cuerpo a su visión. El productor Johnny Pate, un arquitecto del sonido que venía de trabajar con orquestas de rhythm and blues, aportó arreglos que tejían metales y cuerdas alrededor del barítono, logrando una amalgama que respiraba tanto la sofisticación del jazz como la urgencia del pop de la época. Fue un álbum gestado en la tensión creativa de un artista que, sabiéndose en la cima de su madurez, decidió mirar hacia adelante sin perder el ancla de su inconfundible voz instrumental.

El sonido de 'Feelin' Good' es un puente de terciopelo entre el jazz de salón y la canción popular, donde Mulligan despliega su barítono con una calidez que nunca suena complaciente, sino deliberadamente envolvente. La versión del tema titular, originalmente del musical 'The Roar of the Greasepaint – The Smell of the Crowd', se convierte en una declaración de optimismo contenido, con el saxo serpenteando sobre una alfombra de cuerdas que parecen susurrar secretos de medianoche. Canciones como 'I've Got You Under My Skin' y 'Just in Time' son despojadas de su brillo pop original y reconstruidas como miniaturas jazzísticas, donde la interacción entre el barítono y la sección rítmica es tan precisa que cada acorde parece una caricia. La inclusión del vibrafonista Dave Pike en algunos cortes añade una capa de luminosidad etérea que contrasta con la gravedad del saxo, creando diálogos que recuerdan a las mejores horas del Modern Jazz Quartet. Lo que hace especial a este disco es esa capacidad de Mulligan para tomar melodías archiconocidas y hacerlas sonar como si acabaran de ser escritas para él, infundiéndoles un aliento que es a la vez íntimo y expansivo, como una conversación en un club vacío al amanecer.

Aunque 'Feelin' Good' no rompió moldes ni incendió las listas de ventas en su lanzamiento original, su verdadero legado reside en haber demostrado que el jazz no necesitaba renegar de la canción popular para ser profundo, justo en el momento en que el género comenzaba a fragmentarse en vanguardias y revivalismos. Para la historia de la música americana, este álbum es un documento fascinante de cómo un músico de la vieja guardia del cool jazz supo leer el cambio de los tiempos sin perder su identidad, abrazando el pop con la misma inteligencia con la que antes había desarmado el bebop. Su influencia se deja sentir en generaciones posteriores de saxofonistas que entendieron que el barítono podía ser tan melódico y dúctil como cualquier otro instrumento, y en arreglistas que vieron en la fusión de cuerdas y jazz una posibilidad expresiva más allá del easy listening. Hoy, escuchar 'Feelin' Good' es como abrir una ventana a un momento en que la música popular y el jazz se miraban a los ojos sin prejuicios, y Mulligan, con su sonrisa irónica y su barítono cantarín, fue el perfecto anfitrión de ese baile.

Gravado emGrabado en los legendarios estudios A&R en la ciudad de Nueva York a finales de 1962, en un momento en que Gerry Mulligan, ya consagrado como figura central del cool jazz, buscaba expandir su sonido hacia texturas más orquestales y accesibles, justo antes de que el vendaval del free jazz y la invasión británica comenzaran a reconfigurar el panorama musical.
ProduçãoJohnny Pate
GravadoraLimelight Records