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Álbum de estudio

The Session

Jerry Lee Lewis
📅 1973🎙 Grabado entre julio y agosto de 1973 en los estudios Abbey Road de Londres, en un momento crucial donde Jerry Lee Lewis buscaba revitalizar su carrera tras años de ostracismo por sus escándalos personales y su alejamiento del mainstream, rodeado de músicos de sesión británicos que lo veían como un dios del rock and roll.🎛 Jerry Lee Lewis y Steve Rowland
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Para 1973, Jerry Lee Lewis ya era una leyenda viva pero también un paria a los ojos de la América conservadora, arrastrando el peso del escándalo de su matrimonio con su prima de trece años y una década de exilio musical en el circuito de honky-tonks. Sin embargo, su hambre de redención lo llevó a cruzar el Atlántico, a los emblemáticos estudios Abbey Road de Londres, donde se rodeó de una banda de músicos británicos de primer nivel, entre ellos el guitarrista Albert Lee, el bajista Dave Wintour y el baterista Kenney Jones, todos jóvenes que habían crecido venerando su piano salvaje. La grabación fue un torrente de energía desatada, con Jerry Lee llegando tarde a las sesiones, bebiendo bourbon a borbotones y desafiando a los técnicos a capturar su caos controlado en cinta. No fue un disco pensado para las radios, sino una declaración de guerra: quería demostrar que seguía siendo el asesino del piano, el mismo que incendió el programa de Steve Allen y que hizo temblar a la América puritana. El resultado fue un álbum doble que respiraba sudor, alcohol y una pasión desbordada, grabado en apenas quince días con la producción del mismo Lewis y el británico Steve Rowland, quien supo canalizar esa tormenta sin domesticarla.

El sonido de The Session es un terremoto de piano rockero, con Jerry Lee golpeando las teclas como si cada nota fuera un puñetazo, y su voz rasposa, llena de matices entre el gruñido y el gemido, se mezcla con guitarras eléctricas que chillan y una sección rítmica que suena a locomotora desbocada. Canciones como la versión de "Drinking Wine, Spo-Dee-O-Dee" se convierten en un himno de borrachera y desenfreno, mientras que "Whole Lotta Shakin' Goin' On" y "Great Balls of Fire" son reinterpretadas con una furia que supera a las originales, como si el tiempo no hubiera pasado. Colaboraciones como la del guitarrista Peter Frampton, que aún no era una superestrella, aportan solos que destellan con precisión y blues, mientras que el órgano y el piano de Jerry Lee se entrelazan en un duelo constante. Lo especial de este disco es que no es una simple colección de viejos éxitos, sino una reinvención: cada tema suena a un hombre que se niega a envejecer, que araña las teclas con las uñas y ríe mientras el estudio parece a punto de incendiarse. Incluso baladas como "She Even Woke Me Up to Say Goodbye" tienen una vulnerabilidad desgarradora, mostrando que el Killer no solo sabía rugir, sino también susurrar con el corazón roto.

El impacto de The Session fue doble: por un lado, le devolvió a Jerry Lee Lewis un respeto crítico que había perdido durante años, demostrando que su talento era indestructible, pero por otro, no logró un éxito comercial masivo en Estados Unidos, donde las radios seguían reacias a perdonar sus pecados. Sin embargo, en Europa fue recibido como un regreso triunfal, y el álbum se convirtió en un documento esencial para entender cómo el rock and roll original podía fusionarse con el sonido de los setenta sin perder su esencia. Para la historia de la música, este disco importa porque captura a uno de los últimos verdaderos rebeldes del rock en un momento de vulnerabilidad y fuerza a la vez, mostrando que la autenticidad no se negocia con las modas. Además, inspiró a toda una generación de músicos británicos, desde los Rolling Stones hasta los pub rockeros, que veían en Jerry Lee la chispa primigenia que el rock británico había perdido. Hoy, The Session es una joya de culto, un testimonio de que incluso cuando el mundo te da la espalda, puedes entrar a un estudio y hacer temblar las paredes con la furia de un hombre que nunca dejó de ser el asesino del piano.

Gravado emGrabado entre julio y agosto de 1973 en los estudios Abbey Road de Londres, en un momento crucial donde Jerry Lee Lewis buscaba revitalizar su carrera tras años de ostracismo por sus escándalos personales y su alejamiento del mainstream, rodeado de músicos de sesión británicos que lo veían como un dios del rock and roll.
ProduçãoJerry Lee Lewis y Steve Rowland
GravadoraMercury Records