O
Álbum de estudio

One of the Boys

Katy Perry
📅 2008🎙 Grabado principalmente entre 2007 y principios de 2008 en varios estudios de Los Ángeles, Nashville y Londres, mientras Katy Perry buscaba desesperadamente reinventarse tras el fracaso de su primer disco cristiano y una serie de canciones descartadas, viviendo en un momento de incertidumbre pero también de feroz determinación.🎛 Dr. Luke, Max Martin, Butch Walker, Greg Wells, Dave Stewart, Sam Hollander
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Para entender 'One of the Boys' hay que retroceder a la Katy Perry que nadie quería escuchar: una joven de Santa Bárbara que, tras un álbum góspel fallido y un par de proyectos desechados, estaba a punto de ser borrada del mapa discográfico. En 2007, con la soga al cuello y un contrato que colgaba de un hilo, Capitol Records le dio una última oportunidad, y ella, desesperada por demostrar que podía ser algo más que la hija de pastores evangélicos, se encerró en estudios de Los Ángeles, Nashville y Londres con un puñado de productores dispuestos a jugársela. Fue un proceso caótico, lleno de idas y vueltas, donde Perry escribía como si cada canción fuera la última, vomitando letras sobre amantes que la dejaron, sobre su propia inseguridad y sobre esa rabia contenida de quien sabe que tiene algo que decir pero nadie le presta atención. Grabó decenas de temas, descartó la mayoría, y de esas sesiones frenéticas —con Butch Walker en Nashville dándole un toque más rockero, y con Dr. Luke y Max Martin en Los Ángeles puliendo los ganchos pop— surgió un disco que no pedía permiso, que entraba como un puñetazo dulce pero certero. Fue el parto de una artista que ya no podía esperar más, y cada nota, cada riff de guitarra, cada estribillo suena a última llamada.

Musicalmente, 'One of the Boys' es un cruce de caminos entre el pop punk de los 2000, el rock alternativo de estadio y el glamour del pop más comercial, una mezcla que en manos de Perry se vuelve pura dinamita porque entiende que la actitud lo es todo. Canciones como 'I Kissed a Girl' son un himno provocador que juega con la ambigüedad sexual con la picardía de una chica que sabe exactamente lo que hace, mientras que 'Hot N Cold' es un latigazo pop perfecto, construido sobre un riff de guitarra que Max Martin convirtió en una máquina de bailar y llorar al mismo tiempo. Pero el disco también tiene momentos de vulnerabilidad desarmante, como 'Thinking of You', una balada desgarradora que muestra a una Perry frágil y dolida, o 'Mannequin', donde la producción de Greg Wells envuelve su voz en una atmósfera de electro-rock que parece sacada de un club oscuro de Los Ángeles. Colaboró con Dave Stewart de Eurythmics en una canción que nunca terminó de cuajar del todo pero que le dio un toque de veteranía, y con Sam Hollander aportó ese aire de garage pop desprejuiciado. Lo que hace especial a este disco es que no se toma demasiado en serio a sí mismo, pero tampoco es una broma: es el sonido de una mujer que aprendió a reírse de sus propias heridas mientras les pone un gancho imposible de olvidar, y esa dualidad entre la chica mala y la que llora en la ducha es lo que lo convierte en un documento humano y no solo en un producto.

El impacto de 'One of the Boys' fue sísmico porque llegó en un momento en que el pop femenino estaba dominado por divas ultraproducidas o por estrellas del R&B, y de repente apareció esta chica con pinta de vecina loca que cantaba sobre besar mujeres, sobre relaciones tóxicas y sobre sentirse un bicho raro sin pedir disculpas. El disco vendió más de siete millones de copias en todo el mundo y colocó a Perry en el centro de la cultura pop, pero su legado va mucho más allá de los números: abrió la puerta para que otras artistas como Lady Gaga o Kesha pudieran ser abiertamente raras y sexualmente ambiguas sin tener que encajar en un molde de perfección prefabricada. 'I Kissed a Girl' generó debates interminables sobre apropiación lésbica y sobre los límites de la provocación comercial, pero lo que nadie puede negar es que Perry le devolvió al pop una frescura que había perdido, un sentido del humor que no era cínico sino genuinamente juguetón. Este disco importa porque fue el primer ladrillo de un imperio, sí, pero también porque documenta el momento exacto en que una chica que todos habían descartado se paró frente al mundo y dijo 'mírenme ahora', y lo hizo con guitarras distorsionadas, maquillaje corrido y una sonrisa que prometía problemas. Hoy, escucharlo es como abrir una cápsula del tiempo de finales de los 2000, cuando el pop aún podía ser sucio, divertido y profundamente humano sin tener que pedir disculpas por ello.

Gravado emGrabado principalmente entre 2007 y principios de 2008 en varios estudios de Los Ángeles, Nashville y Londres, mientras Katy Perry buscaba desesperadamente reinventarse tras el fracaso de su primer disco cristiano y una serie de canciones descartadas, viviendo en un momento de incertidumbre pero también de feroz determinación.
ProduçãoDr. Luke, Max Martin, Butch Walker, Greg Wells, Dave Stewart, Sam Hollander
GravadoraCapitol Records