Tras el éxito de Sound of Silver, James Murphy se encontraba en una encrucijada creativa; había alcanzado la madurez artística pero sentía la presión de no repetirse, y fue en ese estado de ansiedad y euforia que nació This Is Happening. El álbum se gestó entre sesiones nocturnas en los DFA Studios de Nueva York y la sala de estar de su casa en Brooklyn, donde Murphy, acompañado por los músicos de siempre —Pat Mahoney, Tyler Pope, Nancy Whang y Al Doyle—, construyó canciones a partir de loops, improvisaciones y largas tomas de estudio que capturaban la energía de sus legendarios conciertos. Grabado mayoritariamente en vivo para preservar la inmediatez, el disco fue producido por el propio Murphy con la colaboración técnica de Dave Sardy, y la mezcla final se realizó en los Electric Lady Studios de Manhattan, un espacio que había visto nacer discos de David Bowie y Stevie Wonder. El proceso fue tan intenso que Murphy llegó a dormir en el suelo del estudio, obsesionado con cada detalle sonoro, y las letras reflejan esa lucha entre el deseo de conexión humana y la soledad del artista en la era digital. Para cuando terminaron las sesiones en 2010, Murphy sabía que había creado algo definitivo, un testamento de su visión musical que cerraba un ciclo antes de que la banda anunciara su separación temporal un año después.
Musicalmente, This Is Happening es una obra maestra del dance-punk que fusiona la urgencia del punk con la sofisticación de la música disco, pero también incorpora sintetizadores fríos y guitarras distorsionadas que evocan a David Bowie y Brian Eno en su etapa berlinesa. Canciones como 'Dance Yrself Clean' abren el disco con un engañoso minimalismo que explota en un muro de sonido catártico, mientras que 'All I Want' es una balada épica de nueve minutos con un solo de guitarra desgarrador que recuerda a Neil Young. La colaboración con el percusionista Mauro Refosco añade texturas tribales a 'One Touch', y la voz de Nancy Whang en 'Pow Pow' aporta un contrapunto femenino que equilibra la energía masculina de Murphy. Lo que hace especial a este álbum es su capacidad para ser a la vez bailable y melancólico, con letras que hablan de fiestas que terminan en soledad y amores que se desvanecen en la neblina de una pista de baile. La producción es impecable, con bajos profundos que retumban en el pecho y una claridad que permite escuchar cada capa de sintetizadores, percusiones y guitarras, creando un sonido que es tanto futurista como nostálgico.
El impacto cultural de This Is Happening fue inmediato: aclamado por la crítica como uno de los mejores álbumes de 2010, consolidó a LCD Soundsystem como la banda más importante del indie dance de su generación, influyendo a artistas como Arcade Fire, The National y Hot Chip. Su legado trasciende el simple género musical, ya que capturó el espíritu de una época —la transición entre el indie rock de los 2000 y la electrónica mainstream de la década siguiente— y lo hizo con una honestidad brutal que resonó en una audiencia que buscaba autenticidad. El álbum fue nominado al Grammy al Mejor Álbum de Música Alternativa y aparece en innumerables listas de mejores discos de la década, pero su verdadera importancia radica en cómo logró humanizar la música de baile, recordándonos que detrás de los sintetizadores hay corazones rotos y cuerpos que buscan consuelo en el ritmo. Además, su lanzamiento marcó el punto más alto de la carrera de Murphy antes de que decidiera disolver la banda en 2011, convirtiendo el disco en una especie de despedida profética que, años después, renacería con el regreso del grupo en 2016. Este álbum no solo definió el sonido de una generación, sino que demostró que la música electrónica podía ser tan emocional y compleja como cualquier obra de rock clásico, abriendo puertas para que otros artistas exploraran esa intersección sin miedo.