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Álbum de estudio

The Last Goodbye

ODESZA
📅 2022🎙 Grabado entre 2020 y 2022 en estudios caseros de Los Ángeles y Seattle, durante el aislamiento de la pandemia, mientras la banda procesaba la pérdida de seres queridos y la distancia física que marcó un antes y después en su carrera.🎛 Odesza (Harrison Mills y Clayton Knight)
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Para cuando Odesza emprendió la creación de 'The Last Goodbye', el dúo de Seattle llevaba años en un silencio creativo que pesaba como una losa: tras la gira monumental de 'A Moment Apart', Harrison Mills y Clayton Knight sintieron el vacío de haber perdido a amigos y familiares, y la pandemia los encontró encerrados, sin giras ni público, mirando de frente el duelo. Fue en ese estado de fragilidad que comenzaron a reunirse en estudios improvisados de Los Ángeles, con cajas de samples y sintetizadores modulares, buscando un sonido que no fuera una simple continuación de su pop electrónico sino una catarsis. El álbum tomó forma a partir de una idea central: rescatar un fragmento de la canción 'The Last Goodbye' de los años 60, una balada soul oscura que habían descubierto en un vinilo rayado, y convertirla en el latido de un disco entero. Grabaron con un equipo reducido, pero con invitados que llegaban por Zoom o en sesiones distanciadas, desde la cantante de ópera hasta el coro gospel, en una atmósfera de encierro que obligó a la experimentación con samples y texturas. El resultado es un álbum que nació del dolor pero que encontró la luz en la colaboración, como si cada capa de sintetizador y cada línea de bajo fueran un intento de reconstruir el mundo desde cero.

El sonido de 'The Last Goodbye' es un puente entre el synth-pop épico de sus inicios y una nueva oscuridad cinematográfica, donde los beats de big room ceden paso a ritmos más quebrados y a una producción que abraza el ruido y la distorsión como herramientas narrativas. La canción homónima, que samplea aquella balada soul de 1968 de Billy Mack, se convierte en un himno que mezcla coros gospel con una base de batería electrónica, como si el cielo y la tierra se encontraran en un club nocturno; mientras que 'Light of Day' con Ólafur Arnalds introduce cuerdas neoclásicas que flotan sobre un beat minimalista, creando una tensión que nunca se resuelve del todo. Las colaboraciones son clave: la voz de la cantante japonesa Izzy Bizu en 'Better Now' aporta un tono frágil y etéreo, mientras que Julianna Barwick teje capas vocales que parecen salir de un sueño en 'North Gate'. Lo que hace especial a este disco es su valentía para desarmar la fórmula del éxito que Odesza había perfeccionado, reemplazando los drops explosivos por crescendos lentos y silencios incómodos, como en 'Behind the Sun', donde un sample de una grabación de campo de una tormenta se convierte en el protagonista. Es un álbum que suena a despedida y a renacimiento al mismo tiempo, con una producción que no teme ensuciarse, dejando que el ruido blanco y las imperfecciones de las cintas magnéticas se filtren entre las notas.

El impacto de 'The Last Goodbye' trasciende su éxito comercial porque llegó en un momento en que la música electrónica necesitaba reconciliarse con la emoción humana después de años de producción hiperlimpia y algorítmica; Odesza demostró que se podía samplear un soul de los 60 sin caer en la nostalgia barata, sino construyendo un puente entre generaciones que hablaba de pérdida y resistencia. El álbum se convirtió en un refugio para quienes atravesaban duelos durante la pandemia, con canciones que sonaban a abrazos virtuales y a la promesa de un reencuentro, y su gira posterior, con ese escenario circular de luces y pantallas, fue un ritual colectivo de sanación. En la historia de la música americana, este disco marca un punto de inflexión para el dúo, que pasó de ser considerado un acto de festival a ser reconocido como arquitectos de un sonido que integra la electrónica de vanguardia con la tradición del soul y el gospel. Su legado está en haberle devuelto a la música dance una dimensión espiritual, demostrando que un beat puede ser tanto un latido como una lágrima, y que el último adiós puede ser, en realidad, el primer paso hacia algo nuevo.

Gravado emGrabado entre 2020 y 2022 en estudios caseros de Los Ángeles y Seattle, durante el aislamiento de la pandemia, mientras la banda procesaba la pérdida de seres queridos y la distancia física que marcó un antes y después en su carrera.
ProduçãoOdesza (Harrison Mills y Clayton Knight)
GravadoraForeign Family Collective / Ninja Tune