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Álbum de estudio

Gigaton

Pearl Jam
📅 2020🎙 Grabado principalmente entre 2018 y 2019 en los estudios de la banda en Seattle, Washington, con sesiones adicionales en el estudio de Josh Evans en Portland y en el estudio de Andrew Watt en Los Ángeles, en un momento en que Pearl Jam, tras una década de silencio discográfico desde 'Backspacer' y el experimental 'Lightning Bolt', buscaba reinventarse sin perder su esencia, mientras la tensión política y ambiental de Estados Unidos se filtraba en cada acorde.🎛 Josh Evans y Pearl Jam
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Después de siete años desde su último trabajo de estudio, Pearl Jam se encontraba en una encrucijada creativa, con sus miembros dispersos entre proyectos solistas y la vida familiar, pero con una urgencia renovada por la crisis climática y el descontento social que bullía en América. La banda, liderada por un Eddie Vedder más reflexivo que nunca, decidió reunirse en su propio estudio en Seattle, un espacio que habían construido como santuario, para empezar a construir lo que sería 'Gigaton' a partir de jam sessions y demos que habían ido acumulando. El proceso fue lento y orgánico, con grabaciones que se extendieron por más de un año, alternando entre la intimidad de su base y la energía de estudios externos como el de Josh Evans en Portland, donde la producción cobró una textura más cruda y experimental. El título mismo, 'Gigaton', surgió de una discusión sobre la magnitud de la crisis climática, una metáfora del peso que sentían como banda y como ciudadanos, y cada toma, cada arreglo, parecía cargar con esa conciencia. Con la ayuda de Josh Evans, un productor joven pero ya curtido con bandas como Red Fang y The Melvins, Pearl Jam se permitió explorar territorios sonoros que antes habían esquivado, desde electrónica ambiental hasta momentos de pop melódico, sin perder la furia que los definió en los noventa.

Musicalmente, 'Gigaton' es un álbum de contrastes, donde la tormenta eléctrica de guitarras de 'Who Ever Said' convive con la vulnerabilidad acústica de 'River Cross', demostrando que la banda aún sabía cómo equilibrar la ira y la ternura en un mismo aliento. Canciones como 'Dance of the Clairvoyants' se convirtieron en el centro de las conversaciones, con su ritmo sincopado y sintetizadores que evocaban a Talking Heads, mientras que 'Superblood Wolfmoon' recuperaba el riff pesado y el estribillo himno que los fans habían extrañado desde tiempos de 'Vs.'. La colaboración con Josh Evans fue clave para que la banda se atreviera a incluir texturas electrónicas y loops, algo que en manos de un productor más tradicional habría sonado forzado, pero aquí se integra con la naturalidad de quien ha madurado sin perder la curiosidad. El bajo de Jeff Ament y la batería de Matt Cameron, siempre sólidos como un muro, encuentran nuevos matices en temas como 'Quick Escape', donde la canción se convierte en un viaje lisérgico hacia la desesperación ecológica, mientras que las guitarras de Stone Gossard y Mike McCready se entrelazan en capas que van del blues rock al punk. Es un disco que no solo suena a Pearl Jam, sino a una banda que ha decidido mirar hacia adelante, celebrando su legado pero sin repetirse, con una producción que abraza la imperfección como virtud y la experimentación como necesidad.

El impacto de 'Gigaton' no fue inmediato en las listas de ventas, pero sí en la percepción de una banda que, después de tres décadas, seguía siendo relevante no por nostalgia, sino por su capacidad de articular la ansiedad de una era marcada por incendios forestales, pandemias y divisiones políticas. Lanzado justo cuando el mundo entraba en confinamiento por la COVID-19, el álbum se convirtió en una banda sonora involuntaria de la soledad y la rabia contenida, con canciones como 'Retrograde' que parecían escritas para esos días de incertidumbre. En la historia de la música americana, 'Gigaton' representa el acto de madurez de una generación que creció con el grunge y que se negó a desaparecer en la nostalgia, eligiendo en cambio enfrentar los fantasmas del presente con la misma intensidad con la que enfrentaron los del pasado. El álbum demostró que el rock, lejos de estar muerto, podía mutar y absorber influencias de la música electrónica, el folk y el punk sin perder su identidad, abriendo puertas para que bandas contemporáneas como The War on Drugs o Fontaines D.C. se sintieran libres de hibridar géneros. Y aunque no alcanzó la gloria comercial de 'Ten' o 'Vs.', su legado reside en haber sido el disco que Pearl Jam necesitaba grabar para seguir siendo una fuerza viva, no un monumento, en el panorama musical del siglo XXI.

Gravado emGrabado principalmente entre 2018 y 2019 en los estudios de la banda en Seattle, Washington, con sesiones adicionales en el estudio de Josh Evans en Portland y en el estudio de Andrew Watt en Los Ángeles, en un momento en que Pearl Jam, tras una década de silencio discográfico desde 'Backspacer' y el experimental 'Lightning Bolt', buscaba reinventarse sin perder su esencia, mientras la tensión política y ambiental de Estados Unidos se filtraba en cada acorde.
ProduçãoJosh Evans y Pearl Jam
GravadoraMonkeywrench Records / Republic Records