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Álbum de estudio

Round Room

Phish
📅 2002🎙 Grabado en vivo durante el concierto del 31 de diciembre de 2002 en el Madison Square Garden de Nueva York, en un momento en que Phish volvía de un hiato de dos años que había dejado a la banda renovada y ansiosa por explorar nuevos horizontes sonoros.🎛 Phish y Bryce Goggin
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Phish llegaba a Round Room tras un silencio de dos años que comenzó en octubre de 2000, cuando la banda decidió tomarse un descanso indefinido después de una gira agotadora que los había llevado al borde del colapso creativo. Durante ese hiato, cada miembro siguió su propio camino: Trey Anastasio trabajó en proyectos solistas y colaboró con orquestas, Page McConnell exploró el jazz, Mike Gordon se sumergió en el folk experimental y Jon Fishman tocó con diversas bandas. Cuando finalmente decidieron reunirse en el verano de 2002 para tocar en el festival de Vermont, la chispa volvió a encenderse de manera casi mágica, y lo que comenzó como unas simples jam sessions en un granero se transformó en la determinación de grabar un nuevo disco. Round Room fue concebido de manera inusual: en lugar de pasar meses en un estudio tradicional, la banda optó por capturar la energía de su regreso en el escenario, grabando el álbum en vivo durante tres noches consecutivas en el Madison Square Garden, con el público como testigo y cómplice de cada nota. El resultado fue un documento crudo y honesto, donde los errores y la espontaneidad se convirtieron en parte esencial del sonido, reflejando a una banda que no buscaba la perfección sino la autenticidad de su reencuentro.

Musicalmente, Round Room es un álbum que se aleja de la producción pulida de discos anteriores como Farmhouse para abrazar una textura más áspera y orgánica, con largas improvisaciones que capturan la esencia del Phish en vivo. Canciones como 'Seven Below' y la épica 'Walls of the Cave' muestran a la banda en su faceta más oscura y progresiva, mientras que temas como 'Mock Song' y 'Friday' revelan un sentido del humor absurdo que siempre los ha caracterizado. La colaboración con el productor Bryce Goggin, conocido por su trabajo con Pavement y Luna, ayudó a mantener esa sensación de inmediatez sin perder claridad, y la inclusión de versiones como 'Mexico' y 'The Connection' demuestra la capacidad de Phish para fusionar el rock psicodélico con el country y el folk. Lo que hace especial a este disco es precisamente su condición de documento vivo: cada canción respira con la energía de una banda que redescubre su voz colectiva, con solos de guitarra que se estiran como chicle caliente y secciones rítmicas que cambian de dirección sin previo aviso. Es un álbum que premia la escucha atenta, donde los pasajes más tranquilos explotan en tormentas de noise y las letras crípticas invitan a interpretaciones múltiples, creando una experiencia que pocos discos de estudio logran capturar.

El impacto cultural de Round Room reside en su papel como puente entre dos eras de Phish: el grupo que dominó los noventa con su jam band explosiva y la banda más madura que enfrentaría los desafíos del nuevo milenio. Para los seguidores, este álbum fue la confirmación de que el hiato no había sido el final, sino una pausa necesaria para reinventarse, y su recepción crítica fue mixta pero apasionada, con algunos alabando la valentía de grabar en vivo y otros extrañando la producción más refinada de trabajos anteriores. Sin embargo, con el tiempo, Round Room ha sido revalorizado como un testimonio de la resistencia de Phish y de su capacidad para desafiar las expectativas, incluso dentro de su propia comunidad. En la historia de la música americana, este disco representa un momento raro: un álbum de estudio que se siente como un bootleg de calidad, una carta de amor a la improvisación y a la conexión directa con el público. Su legado perdura en la forma en que inspiró a otras bandas a grabar en vivo sin miedo a la imperfección, y en cómo demostró que, para Phish, la música nunca fue un producto sino un proceso compartido, una conversación eterna entre cuatro músicos y su audiencia.

Gravado emGrabado en vivo durante el concierto del 31 de diciembre de 2002 en el Madison Square Garden de Nueva York, en un momento en que Phish volvía de un hiato de dos años que había dejado a la banda renovada y ansiosa por explorar nuevos horizontes sonoros.
ProduçãoPhish y Bryce Goggin
GravadoraElektra Records