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Álbum de estudio

Can I Take My Hounds to Heaven?

Tyler Childers
📅 2022🎙 Grabado entre 2021 y 2022 en el estudio casero de Tyler Childers en las afueras de Nashville, Tennessee, durante un período de profunda introspección tras el éxito masivo de 'Country Squire' y el impacto de la pandemia, donde el artista buscó alejarse de las expectativas comerciales para explorar su fe, su matrimonio y su conexión con la tierra.🎛 Tyler Childers
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Para cuando Tyler Childers se encerró a grabar 'Can I Take My Hounds to Heaven?', ya había pasado de ser el secreto mejor guardado del country alternativo a una figura central del movimiento que revitalizó la música de raíces estadounidense. Tras el arrollador éxito de 'Purgatory' y 'Country Squire', el músico de Lawrence County, Kentucky, sintió la necesidad de detenerse, de cuestionar el ruido del éxito y regresar a lo esencial: su fe, su matrimonio con la poeta Senora May y la tierra que lo vio crecer. El álbum fue concebido en gran parte durante el confinamiento, cuando Childers, lejos de las giras, comenzó a escribir desde un lugar de vulnerabilidad extrema, casi litúrgica, y decidió que la producción debía ser tan cruda y devocional como las canciones mismas. Grabó en un estudio rústico que él mismo acondicionó, rodeado de músicos de confianza como el guitarrista James Barker y el multiinstrumentista Jesse Wells, en sesiones que se sentían más como reuniones de iglesia que como sesiones de grabación profesionales. El resultado es un disco que no busca complacer a nadie más que a su creador, una rareza en la industria que terminó siendo su declaración de principios más poderosa.

Musicalmente, 'Can I Take My Hounds to Heaven?' es un artefacto sonoro que desafía cualquier etiqueta fácil: es góspel, es bluegrass, es folk apalache, es rock psicodélico, pero sobre todo es un disco que respira y sangra en cada surco. Las canciones están estructuradas en tres versiones de cada tema —una celestial, una terrenal y una acústica—, un concepto que podría sonar pretencioso pero que en manos de Childers se convierte en un ejercicio de profundidad espiritual, como si pudiéramos escuchar la misma oración desde distintos rincones del alma. 'Way of the Triune God' abre con un estruendo de guitarras distorsionadas y un coro que suena a resurrección, mientras que 'Old Country Church' se transforma en una balada despojada que duele por su honestidad. La colaboración más destacada es la de su esposa Senora May, cuya voz aparece como un susurro divino en varios temas, y la presencia de The Food Stamps, su banda de toda la vida, que logra sonar al mismo tiempo terrenal y celestial. Lo que hace especial a este disco es su negativa a ser digerido fácilmente: es un álbum que exige paciencia, que recompensa la escucha atenta con capas de armonías vocales, banjos que lloran y letras que citan las Escrituras sin solemnidad, como si fueran conversaciones de sobremesa.

El impacto cultural de 'Can I Take My Hounds to Heaven?' fue inmediato y contradictorio: mientras la crítica lo aclamó como una obra maestra de la música espiritual americana, parte de su audiencia más comercial se sintió desconcertada por un disco que no tenía sencillos de radio ni concesiones al mainstream. Sin embargo, ese mismo gesto de rebeldía artística es lo que ha cimentado su legado como uno de los álbumes más importantes de la década de 2020 en el ámbito del country alternativo y el Americana. Childers demostró que se podía ser inmenso sin venderse, que la fe y la duda podían convivir en una misma canción sin sonar a sermón, y que la tradición musical de los Apalaches podía dialogar con el rock psicodélico y el góspel sin perder su esencia. Este disco importa porque marca un antes y un después en la carrera de un artista que eligió la autenticidad sobre el éxito, y porque le recordó a toda una generación de músicos que la música de raíces no es un producto, sino una forma de vida. 'Can I Take My Hounds to Heaven?' no es solo un álbum: es un testimonio, una confesión, y quizás lo más cercano a un sermón laico que haya dado un músico blanco del sur desde que Johnny Cash grabó en San Quintín.

Gravado emGrabado entre 2021 y 2022 en el estudio casero de Tyler Childers en las afueras de Nashville, Tennessee, durante un período de profunda introspección tras el éxito masivo de 'Country Squire' y el impacto de la pandemia, donde el artista buscó alejarse de las expectativas comerciales para explorar su fe, su matrimonio y su conexión con la tierra.
ProduçãoTyler Childers
GravadoraHickman Holler Records / RCA Records